1/06/2019, 22:30
Kazuma observo el comportamiento de Ranko, y le pareció fascinante: alguna vez había leído acerca de unas flores que cierran sus pétalos cuando detectan algún peligro o agitación, sea por el clima o las criaturas cercanas. Le llamaba la atención de se les consideraba una especie fuerte, pero “tímida”, pues si se le acercaban rápidamente se cerraban, para luego de un rato aceptar una presencia más tranquila y abrirse de nuevo. No recordaba el nombre de aquella flor y no había ilustración con la cual relacionarla, pero creía que si tomase forma y nombre seria y se llamaría Ranko.
—Gracias, Hanamura-san. E-es bastante bu… bueno con l-las palabras. Creo —La kunoichi bajó la mirada de nuevo al papel. Daba vueltas al lápiz sobre su eje, con su punta en una de las esquinas del folio —. ¿Cree Hanamura-san q-que… que debamos escribir acerca de… de eso? ¿Del roble… y la orquídea?
—Gracias, Ranko-san —agradeció con gesto sereno pero alegre—. Creo sería una fantástica idea: pienso en escribir frases sueltas y luego acomodarlas de alguna manera que me parezca agradable.
Y dicho aquello comenzó a escribir toda frase que se manifestara en su sentir y que quisiera impregnarse en el papel. La mayoría eran como la imagen que le había relatado a la kunoichi, otras eran mucho más concretas y algunas quizás demasiado abstractas para entenderlas el mismo. Y aunque ninguna sumatoria de frases podría definirle, cada una era testigo fidedigna de un fragmento de su ser… Aquello le arranco una sonrisa, porque era como las gotas de lluvia que solo daban pistas de lo existente dentro de las vigilantes nubes de un cielo encapotado.
—Gracias, Hanamura-san. E-es bastante bu… bueno con l-las palabras. Creo —La kunoichi bajó la mirada de nuevo al papel. Daba vueltas al lápiz sobre su eje, con su punta en una de las esquinas del folio —. ¿Cree Hanamura-san q-que… que debamos escribir acerca de… de eso? ¿Del roble… y la orquídea?
—Gracias, Ranko-san —agradeció con gesto sereno pero alegre—. Creo sería una fantástica idea: pienso en escribir frases sueltas y luego acomodarlas de alguna manera que me parezca agradable.
Y dicho aquello comenzó a escribir toda frase que se manifestara en su sentir y que quisiera impregnarse en el papel. La mayoría eran como la imagen que le había relatado a la kunoichi, otras eran mucho más concretas y algunas quizás demasiado abstractas para entenderlas el mismo. Y aunque ninguna sumatoria de frases podría definirle, cada una era testigo fidedigna de un fragmento de su ser… Aquello le arranco una sonrisa, porque era como las gotas de lluvia que solo daban pistas de lo existente dentro de las vigilantes nubes de un cielo encapotado.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
