13/09/2019, 02:41
El amejin se contenía la risa- incrédulo ante los tontos- pero la vieja no lo hacia. Era una risa leve y amable que la produjo la pregunta de la joven. Los había podido enganchar en su sucio juego y eso la ponía contenta, seguramente se llevaría unos buenos cuantos ryos esa noche.
— ¿Si puedo? Claro que puedo, como ya te he dicho tienes la suerte de tener un alma muy comunicativa, puede que le agrade bastante. La cosa va tal que así por lo que me dice...— hizo una pausa, acomodó un par de cosas en la mesa que estaban por milímetros fuera de su lugar y prosiguió.
— El amor está ahí fuera, pero invisible a los ojos. Las almas se entienden entre sí, y enamorados tienes a más de uno. Gente conocida, claro esta, aunque quienes específicamente me cuesta identificar. Pero tu suerte en el amor estará determinada, por tu gran capacidad, a que tanto abres las puertas de tu corazón a esas personas que te desean.
Segunda pausa. Miró al grupo, luego a la muchacha con una mirada pícara.
— Siento más de una conexión en esta sala de hecho...
«Jajaja, que genia, que ganas de armar puterío en el grupo»
Puntos suspensiones, otra pausa más para generar tensión, nervios, para que se dirijan las miradas entre ellos. Si no había ninguno, quién iba a saber, ella estaba segura. Pero si lo había, su trabajo funcionaba de mil maravillas y los ryos se seguirían sumando.
— ¿Si puedo? Claro que puedo, como ya te he dicho tienes la suerte de tener un alma muy comunicativa, puede que le agrade bastante. La cosa va tal que así por lo que me dice...— hizo una pausa, acomodó un par de cosas en la mesa que estaban por milímetros fuera de su lugar y prosiguió.
— El amor está ahí fuera, pero invisible a los ojos. Las almas se entienden entre sí, y enamorados tienes a más de uno. Gente conocida, claro esta, aunque quienes específicamente me cuesta identificar. Pero tu suerte en el amor estará determinada, por tu gran capacidad, a que tanto abres las puertas de tu corazón a esas personas que te desean.
Segunda pausa. Miró al grupo, luego a la muchacha con una mirada pícara.
— Siento más de una conexión en esta sala de hecho...
«Jajaja, que genia, que ganas de armar puterío en el grupo»
Puntos suspensiones, otra pausa más para generar tensión, nervios, para que se dirijan las miradas entre ellos. Si no había ninguno, quién iba a saber, ella estaba segura. Pero si lo había, su trabajo funcionaba de mil maravillas y los ryos se seguirían sumando.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘ Telepatía ◘