17/09/2019, 05:19
(Última modificación: 17/09/2019, 05:19 por Yamanaka Karamaru.)
«Y otro más»
«Y otro boludo»
«Y dale que sigue la joda»
Uno a uno los ignorantes, inocentes e ingenuos jóvenes pasaron por la mesa de la tía del amejin. Palabras raras, afirmaciones vagas, predicciones ambiguas, juegos de cartas, bola de cristal, tirada de runas místicas. Había usado todas las opciones y probablemente tuviese la mayor cantidad de clientes que cualquier otra de las viejas. Para la muchachada pronto partió rumbo a otro destino, y solo volvieron a quedar la anciana, Karamaru y un nuevo y grande saco de monedas que ella agitaba contenta.
Pocos segundos después de que saliera el grupo entró su tío, cara seria y con decisión.
— Pa' fuera enano— le ordenó.
Sabía lo que venía, contar dinero, separar ganancias. Su tío era inteligente, ordenaba el dinero de una en una entre las viejas y así se iba quedando con su parte. Lamentablemente para Karamaru, a él no le tocaba nada de nada, pero al menos había tenido un festín tan grande que había durado unos cuantas largas horas.
Tocaba esperar hasta el final del día, que seguramente terminaría en un hotel de menos cinco estrellas durmiendo en el piso, porque no se podía cortar con la racha después de un día bueno por más que significase dormir junto a las ratas. Pero hasta entonces el amejin tenía unas pocas horas para deambular por la ciudad que tenía pensado disfrutar en paz y tranquilo.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘ Telepatía ◘