26/09/2019, 16:03
—No toda declaración de su futuro tiene la misma importancia en su camino de vida...— rápidamente tomó el saco de monedas y lo guardó bajo la mesa. La mujer mantenía una calma soberbia—,algunas podrán cambiar radicalmente su dirección y por ende sabrá entender por lógica que el valor de las adivinaciones estarán fijadas por sus preguntas, no por sus monedas.
El hombre rio con fingida afabilidad.
—Claro, por supuesto, es la misma respuesta en cada locación suya —dijo mientras se quitaba un guante blanco de la mano izquierda.
»¿Sabe? En estas cuestiones de lo misterioso son muchos y muy variados los estafadores y falsos místicos… Y aunque todos los de su calaña me repugnan sobremanera —aseguro, haciendo un gesto que abarcaba todo el local—, me son indiferentes sus actividades. Sin embargo, jamás he de permitir que manchen el sagrado Velo de Amanozako, intencionalmente o por omisión.
El sujeto seguía sentado en el mismo sitio, pero por su forma de hablar era evidente que estaba buscando problemas. Sin duda, Karamaru ya estaría alertado; pero de pronto su entorno entero se oscureció y el tiempo pareció detenerse. Mientras esto ocurría aquel hombre tomaba la mano de la anciana con caballerosidad y la sostenía debajo de la suya. Lo normal hubiese sido que alguien se moviese o la señora retirase la mano, pero nadie podía moverse por alguna razón. El ninja de Ame sería el único que podría ver como una especie de miasma etéreo surgía del cuerpo del sujeto para rodear agresivamente a su familiar y luego penetrar en su cabeza; al tiempo que escuchaba un eco, una voz, que recitaba una especie de plegaria.
—Considere esto como el regalo de un don; un don si es que puede manejarlo, claro. —dijo con malicia.
Un instante después el sujeto había desaparecido.
El hombre rio con fingida afabilidad.
—Claro, por supuesto, es la misma respuesta en cada locación suya —dijo mientras se quitaba un guante blanco de la mano izquierda.
»¿Sabe? En estas cuestiones de lo misterioso son muchos y muy variados los estafadores y falsos místicos… Y aunque todos los de su calaña me repugnan sobremanera —aseguro, haciendo un gesto que abarcaba todo el local—, me son indiferentes sus actividades. Sin embargo, jamás he de permitir que manchen el sagrado Velo de Amanozako, intencionalmente o por omisión.
El sujeto seguía sentado en el mismo sitio, pero por su forma de hablar era evidente que estaba buscando problemas. Sin duda, Karamaru ya estaría alertado; pero de pronto su entorno entero se oscureció y el tiempo pareció detenerse. Mientras esto ocurría aquel hombre tomaba la mano de la anciana con caballerosidad y la sostenía debajo de la suya. Lo normal hubiese sido que alguien se moviese o la señora retirase la mano, pero nadie podía moverse por alguna razón. El ninja de Ame sería el único que podría ver como una especie de miasma etéreo surgía del cuerpo del sujeto para rodear agresivamente a su familiar y luego penetrar en su cabeza; al tiempo que escuchaba un eco, una voz, que recitaba una especie de plegaria.
—Considere esto como el regalo de un don; un don si es que puede manejarlo, claro. —dijo con malicia.
Un instante después el sujeto había desaparecido.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
