27/09/2019, 01:43
«Ahí está, Velo de Amanozako, ¿qué será esa poronga?»
Karamaru seguía serio concentrado solamente en los movimientos de aquel hombre y los de su tío, esperando una orden que lo hiciese mover ante cualquier inconveniente que el señor elegante pudiese causar. Porque esas últimas palabras sonaban demasiado fuerte a una amenaza, una advertencia de algún tipo que el amejin tal vez prefería ni saber.
Y esperó que pasará algo, pero nadie se movía. El hombre tomó la mano de la señora, turbio pensó el gennin, pero todos se quedaron congelados. Los bordes de su visión en un instante comenzaron a oscurecer reduciendo rango de visión. Los objetos lejanos se apagaban cada vez más hasta no ser más que sombras borrosas. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y su mente no llegaba a procesar qué era lo que ocurría.
«la... puta... madre...»
¿Drogas? ¿Había injerido? No, no podía ser, él se había mantenido lejos de esa mierda. Lo podrían haber puesto en la comida pero, ¿su tío? No, no tenía sentido, pero sus ojos no le engañaban. Seguían todos quietos, como si el tiempo se hubiese detenido y allí una nube de humo comenzó a moverse por la habitación. Apareció bruscamente desde las ropas púrpuras del intimidante hombre para poco tiempo después insertarse en el cuerpo de su tía como si lo estuviese aspirando.
— Chabon…— susurró sorprendido Karamaru. Miró su comida, a pesar de que si estaba contaminada no podría notarlo, y cuando levantó la mirada, no había nadie sentado frente a la anciana. Su visión se había recuperado pero su mente seguía en estado de confusión.
Karamaru seguía serio concentrado solamente en los movimientos de aquel hombre y los de su tío, esperando una orden que lo hiciese mover ante cualquier inconveniente que el señor elegante pudiese causar. Porque esas últimas palabras sonaban demasiado fuerte a una amenaza, una advertencia de algún tipo que el amejin tal vez prefería ni saber.
Y esperó que pasará algo, pero nadie se movía. El hombre tomó la mano de la señora, turbio pensó el gennin, pero todos se quedaron congelados. Los bordes de su visión en un instante comenzaron a oscurecer reduciendo rango de visión. Los objetos lejanos se apagaban cada vez más hasta no ser más que sombras borrosas. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y su mente no llegaba a procesar qué era lo que ocurría.
«la... puta... madre...»
¿Drogas? ¿Había injerido? No, no podía ser, él se había mantenido lejos de esa mierda. Lo podrían haber puesto en la comida pero, ¿su tío? No, no tenía sentido, pero sus ojos no le engañaban. Seguían todos quietos, como si el tiempo se hubiese detenido y allí una nube de humo comenzó a moverse por la habitación. Apareció bruscamente desde las ropas púrpuras del intimidante hombre para poco tiempo después insertarse en el cuerpo de su tía como si lo estuviese aspirando.
— Chabon…— susurró sorprendido Karamaru. Miró su comida, a pesar de que si estaba contaminada no podría notarlo, y cuando levantó la mirada, no había nadie sentado frente a la anciana. Su visión se había recuperado pero su mente seguía en estado de confusión.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘ Telepatía ◘