10/10/2019, 02:43
El quejido de Ranko había sido más por sorpresa, pues el pedazo de cartón apenas y se había sentido. Ranko se agachó para recoger el shuriken y verlo detenidamente.
—N-no se preocupe, Tsukiyama-san. No fue nada…
—¿Sí? ¡Pues…! ¡Pues…! ¡Pues apuesto a que no te lo esperabas antes de entrar! —Nubu le sacó la lengua a Kazuma ante su comentario.
—¡Nubu! Estos jóvenes han venido a enseñarte sobre el ser ninja —La madre había puesto sus manos en la cadera y lo miraba con suma firmeza —. Si no quieres aprender nada, les pediré que se retiren y nunca te convertirás tú en ninja.
El horror se vio reflejado en los ojos del pequeño, a la vez que un par de lágrimas se asomaban. Sin embargo, un oportuno comentario de Daigo sobre el tiro del infante le devolvió la emoción.
—¿De veras? ¡Verdad que sí!
—¡S-sí! Bueno… le diste a a-alguien. Eso… uno de tres e-es bueno, creo. —dijo Ranko, en un intento de tono amistoso.
—¡Woah! ¡Qué alta! ¡Debo de haber usado mucha fuerza para darte!
La chica no supo cómo sentirse al respecto.
—¡NUBU! Ay… bueno, chicos, no sé cómo quieran proceder… No sé si les dijeron, pero nuestra familia ha sido de comerciantes desde siempre, y Nubu-kun es el primero en… bueno… interesarse en ser shinobi. Así que… ustedes dictan el paso a partir de ahora. Yo estaré por ahí, que hay pendientes en la casa.
—¡Sí, sí! ¡Comencemos con… con…! Ahm… —Nubu se rascó la cabeza. Luego alzó los brazos al aire, ahora visiblemente emocionado de quienes se había burlado segundos atrás —. ¡Oh! ¡Con tirar dragones de fuego por la boca! O… O… ¡O invocar un animal gigante! ¡O lanzar mil shuriken a la vez!
—Por favor —Handa Furie se hizo oír por sobre los gritos alegres de su hijo —. Todo lo que tenga que ver con arrojar cosas o pelear, háganlo fuera. ¿Está bien, chicos?
Furie se veía más preocupada por irse que por enterarse de lo que aprendería su pequeño.
—N-no se preocupe, Tsukiyama-san. No fue nada…
—¿Sí? ¡Pues…! ¡Pues…! ¡Pues apuesto a que no te lo esperabas antes de entrar! —Nubu le sacó la lengua a Kazuma ante su comentario.
—¡Nubu! Estos jóvenes han venido a enseñarte sobre el ser ninja —La madre había puesto sus manos en la cadera y lo miraba con suma firmeza —. Si no quieres aprender nada, les pediré que se retiren y nunca te convertirás tú en ninja.
El horror se vio reflejado en los ojos del pequeño, a la vez que un par de lágrimas se asomaban. Sin embargo, un oportuno comentario de Daigo sobre el tiro del infante le devolvió la emoción.
—¿De veras? ¡Verdad que sí!
—¡S-sí! Bueno… le diste a a-alguien. Eso… uno de tres e-es bueno, creo. —dijo Ranko, en un intento de tono amistoso.
—¡Woah! ¡Qué alta! ¡Debo de haber usado mucha fuerza para darte!
La chica no supo cómo sentirse al respecto.
—¡NUBU! Ay… bueno, chicos, no sé cómo quieran proceder… No sé si les dijeron, pero nuestra familia ha sido de comerciantes desde siempre, y Nubu-kun es el primero en… bueno… interesarse en ser shinobi. Así que… ustedes dictan el paso a partir de ahora. Yo estaré por ahí, que hay pendientes en la casa.
—¡Sí, sí! ¡Comencemos con… con…! Ahm… —Nubu se rascó la cabeza. Luego alzó los brazos al aire, ahora visiblemente emocionado de quienes se había burlado segundos atrás —. ¡Oh! ¡Con tirar dragones de fuego por la boca! O… O… ¡O invocar un animal gigante! ¡O lanzar mil shuriken a la vez!
—Por favor —Handa Furie se hizo oír por sobre los gritos alegres de su hijo —. Todo lo que tenga que ver con arrojar cosas o pelear, háganlo fuera. ¿Está bien, chicos?
Furie se veía más preocupada por irse que por enterarse de lo que aprendería su pequeño.
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