11/10/2019, 14:18
(Última modificación: 14/10/2019, 04:08 por Yamanaka Karamaru. Editado 1 vez en total.)
Ahí estaba otra vez, el Velo de Amanozako nuevamente. Karamaru tensó los músculos dispuesto a levantarse de su asiento al más mínimo movimiento sospechoso por parte del peliblanco. Pero nunca lo hizo, al igual que el hombre sospechoso de hacía un corto tiempo no hizo daño con sus palabras. La anciana comenzó a retorcerse de dolor, llorar y finalmente caer sobre la mesa golpeando su bola de cristal que estalló contra el piso.
— ¿¡QUÉ MIERDA HICISTE, BOLUDO!? LA CONCHA DE TU HERMANA PEDAZO DE HIJO DE PUTA.
El grito no tardaría en poner a su tío en la puerta del local, pero antes siquiera que pudiese dar un paso en su dirección Karamaru ya se había levantado con furia en los ojos. Avanzó a paso rápido, saltó sobre la mesa y desde allí arriba se abalanzó sobre el kusajin aunque sin ideas claras de qué hacer. Tal vez le pegaría, o lo ahorcaría o tal vez escupirle, él solo era un remolino de emociones dispuestas a no dejar que ese muchacho saliera de allí impune.
— ¿¡QUÉ MIERDA HICISTE, BOLUDO!? LA CONCHA DE TU HERMANA PEDAZO DE HIJO DE PUTA.
El grito no tardaría en poner a su tío en la puerta del local, pero antes siquiera que pudiese dar un paso en su dirección Karamaru ya se había levantado con furia en los ojos. Avanzó a paso rápido, saltó sobre la mesa y desde allí arriba se abalanzó sobre el kusajin aunque sin ideas claras de qué hacer. Tal vez le pegaría, o lo ahorcaría o tal vez escupirle, él solo era un remolino de emociones dispuestas a no dejar que ese muchacho saliera de allí impune.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘ Telepatía ◘