20/11/2019, 22:55
Una sonrisa fugaz cruzó el rostro del Uchiha cuando el médico le hizo caso, y obró. Porque no vio en su rostro más miedo, ni desesperación, sino la determinación del profesional que sabe que su vida depende de que haga un buen trabajo; y que se sabe capaz de ello. Akame podía respetar eso, de modo que accedió a la petición de Hitoshi y no volvió a atosigarle, ni a decir palabra. Con una mirada enderredor, a los demás presentes, trató de transmitirles que era menester que hicieran lo mismo: ver, oír, y callar.
Cuando Money cruzó la puerta, el Uchiha le recibió como a agua de Primavera. Sin embargo, su emoción duró poco: el médico personal del contable todavía no estaba allí. Akame chasqueó la lengua, molesto, pero no dijo más.
Durante aquellos minutos, que a él se le hicieron horas, Akame se mantuvo apartado de la mesa de billar, pero con los ojos fijos en lo que ocurría. Con todo el jaleo incluso se había olvidado del dolor punzante que le atenazaba el ojo izquierdo, y del hilillo de sangre que surcaba su rostro y que ya se había secado. Cuando Hitoshi quiso saber si habían sido ellos quienes le habían drenado el bulto de sangre, Akame asintió.
—Así es. Tenía un bulto lleno de sangre, pero no estaba saliendo por ningún lado. No soy médico, pero he visto suficientes heridas, e inflingido otras tantas, como para saber que la sangre tiene que estar o bien dentro, o fuera, pero no entre medias.
Cuando Money cruzó la puerta, el Uchiha le recibió como a agua de Primavera. Sin embargo, su emoción duró poco: el médico personal del contable todavía no estaba allí. Akame chasqueó la lengua, molesto, pero no dijo más.
Durante aquellos minutos, que a él se le hicieron horas, Akame se mantuvo apartado de la mesa de billar, pero con los ojos fijos en lo que ocurría. Con todo el jaleo incluso se había olvidado del dolor punzante que le atenazaba el ojo izquierdo, y del hilillo de sangre que surcaba su rostro y que ya se había secado. Cuando Hitoshi quiso saber si habían sido ellos quienes le habían drenado el bulto de sangre, Akame asintió.
—Así es. Tenía un bulto lleno de sangre, pero no estaba saliendo por ningún lado. No soy médico, pero he visto suficientes heridas, e inflingido otras tantas, como para saber que la sangre tiene que estar o bien dentro, o fuera, pero no entre medias.