5/01/2020, 17:59
Las palabras de Zaide le obligaron a levantar la vista y clavarla en el rostro curtido de aquel veterano criminal. Aquella simple frase se le había clavado en lo más hondo, y no se debía al magnético carisma de aquel tipo, sino a la verdad que encerraba. Por un momento Akame se sintió como si Zaide le hubiera sondeado y encontrado su más profundo ser; ¿tenía razón, y era él quien no dejaba ir aquellos pensamientos, y los recuerdos que le ataban a Uzushiogakure?
Sacudió la cabeza al escuchar otra vez a su compañero. Pero esta vez se cruzó de brazos, con una sonrisa entre amarga y —por qué no decirlo— vestida de una especie de orgullo provocador. Tomó otro sorbo a su té antes de contestar.
—¿Diez mil? Serían unos tacaños entonces. O unos inconscientes... No, yo creo que mi precio debe andar más por los... —hizo una pausa, como si echara cuentas de cabeza—, ¿veinte mil? ¿Treinta? La verdad, si yo fuese Uzukage, daría todo el dinero del mundo por echarle el guante a un tipo como yo.
Se clavó un índice acusatorio en la sien.
—Lo que hay aquí dentro, camarada... Podría destruir Uzushiogakure.
Pareció entonces darse cuenta de que estaba dejándose llevar por su orgullo y cayendo en una actitud pretenciosa que no le hacía juicio. Akame siempre había gustado de ser un tipo callado, directo, de pocas palabras; las justas. Fardar de ser uno de los criminales más buscados por la Aldea le pareció entonces una soberana estupidez, ¿cómo enorgullecerse de llevar una diana gigante en la espalda? Como queriendo retirar la palabra dicha, le quitó hierro al asunto con un gesto de su mano derecha.
—Bah, no me hagas caso. La verdadera pregunta es, ¿cuánto dinero estaría dispuesto a ofrecer, y quién, por el gran Uchiha Zaide? "El que no se muere".
Sacudió la cabeza al escuchar otra vez a su compañero. Pero esta vez se cruzó de brazos, con una sonrisa entre amarga y —por qué no decirlo— vestida de una especie de orgullo provocador. Tomó otro sorbo a su té antes de contestar.
—¿Diez mil? Serían unos tacaños entonces. O unos inconscientes... No, yo creo que mi precio debe andar más por los... —hizo una pausa, como si echara cuentas de cabeza—, ¿veinte mil? ¿Treinta? La verdad, si yo fuese Uzukage, daría todo el dinero del mundo por echarle el guante a un tipo como yo.
Se clavó un índice acusatorio en la sien.
—Lo que hay aquí dentro, camarada... Podría destruir Uzushiogakure.
Pareció entonces darse cuenta de que estaba dejándose llevar por su orgullo y cayendo en una actitud pretenciosa que no le hacía juicio. Akame siempre había gustado de ser un tipo callado, directo, de pocas palabras; las justas. Fardar de ser uno de los criminales más buscados por la Aldea le pareció entonces una soberana estupidez, ¿cómo enorgullecerse de llevar una diana gigante en la espalda? Como queriendo retirar la palabra dicha, le quitó hierro al asunto con un gesto de su mano derecha.
—Bah, no me hagas caso. La verdadera pregunta es, ¿cuánto dinero estaría dispuesto a ofrecer, y quién, por el gran Uchiha Zaide? "El que no se muere".