Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#56
Karamaru dudó pero siguiendo a su compañera asintió ligeramente con la cabeza. A Yamato lo envolvió de repente una enérgica actitud y emoción y les señalo con la mano que lo esperaran. Se alejó al trote y buscó de entre la muchedumbre a una mujer pelirroja y petisa. Un corto cruce de palabras y nuevamente estaba con los dos gennin.

Okey, arreglado, síganme que no quiero tener a estos idiotas cerca.— terminó cruzando miradas con los guardias.

A paso rápido los llevaría cruzando el griterío para luego internarse en calles pequeñas que no acumulaban mucha densidad de gente. Los llevó a un edificio venido a menos con una pintura marrón ya bastante desgastada con el paso del tiempo, un frente con muchas ventanas mostraban esculturas pequeñas de madera y una puerta abierta de par de par.

El interior se encontraba bien iluminado, limpio y prolijo a pesar del peso de los años con esculturas que se multiplicaban hasta hacerlas incontables. Yamato se acercó a un viejo hombre, musculoso, grande, barbudo y canoso. No llegarían a escuchar bien que decían pero si se llegaba a notar la voz gruesa del hombre.

Síganme.

Tendrían que cruzar una puerta trasera, ligeramente escondida, para llegar a una pequeña habitación con una mesa, varias sillas y adornos varios. Lo que podría parecer una habitación secreta era más una cómoda sala de estar. Yamato tomó asiento en un sillón colorado individual e invitó a los gennin a hacer lo mismo.

«¿En qué mierda nos habremos metido? ¿Pa' que nos mandamos a ayudar a la gente?»
Hablo ◘  Pienso ◘  Telepatía
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Mensajes en este tema
Lo que usté tenía era sé - por Sagiso Ranko - 30/08/2019, 23:19
RE: Lo que usté tenía era sé - por Yamanaka Karamaru - 6/01/2020, 21:38


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