6/01/2020, 21:51
Su tarea de bravucón estaba hecha y a partir de ahí su compañero tomó la batuta de seguir con el trabajo. El amejin no se separó del hombre ni un segundo y lo llevó con gusto nuevamente dentro del local para luego colocarse entre él y su única vía de escape: la puerta. Finalmente llegaban al punto en que se pequeña investigación comenzaba a caminar.
— Karamaru, es necesario que le cuentes con lujo de detalle todo lo que sabes.— Karamaru asintió.
— La vieja esta y un par más , familiares mías, se dedican al tema de la adivinación y esas mierdas, sacan guita. Cuestión que vinimo' para acá y todo venía tranqui y piola hasta que apareció un chabón. El vago este andaba re bien trajeado y tenía una actitud de langa que ni te imaginas. Se sienta enfrente de-de la mina y empiezan a hablar, no me acuerdo bien que se decían pero acá empieza lo raro.— hizo una pausa para tratar de recordar bien todo.
— Medio como que todo se congeló, como si hubiese parado el tiempo, ¿viste? Y de la nada del tipo este sale como un humo, un aura que se mueve y se acerca a la vieja y como que se le metió pa' dentro. Me acuerdo de haber escuchado algo, alguien hablando medio de fondo, pero tampoco me acuerdo bien que decía. Todo se volvió a mover normal y el negro este dice algo de un don, o algo así, y desaparece. Así como te lo digo, desapareció en el lugar, re loco la cosa. Y bueno, después de esto parece que el mismo chabón, el m-i-s-m-o, apareció en todos los locales de las viejas para hacer exactamente de nuevo lo mismo. Y todo se puso re raro. Las viejas se descomponían, tenían pesadillas, empezaron a pegarle a las mierdas que adivinaban, todo muy turbio. Hasta que esta cayó y apareció el flaco este que te conocía a vos y te fuimo' a buscar.
Creo que no me olvido de nada.
Esperaba con muchas ganas poder recordar lo suficiente. Lo dicho quedó dando vueltas en su cabeza una y otra vez buscando algún error, algo que agregar, pero no encontraba nada. Ahora tocaba la parte de Mota, que se haga valer la comida que Karamaru le había dado.
— Karamaru, es necesario que le cuentes con lujo de detalle todo lo que sabes.— Karamaru asintió.
— La vieja esta y un par más , familiares mías, se dedican al tema de la adivinación y esas mierdas, sacan guita. Cuestión que vinimo' para acá y todo venía tranqui y piola hasta que apareció un chabón. El vago este andaba re bien trajeado y tenía una actitud de langa que ni te imaginas. Se sienta enfrente de-de la mina y empiezan a hablar, no me acuerdo bien que se decían pero acá empieza lo raro.— hizo una pausa para tratar de recordar bien todo.
— Medio como que todo se congeló, como si hubiese parado el tiempo, ¿viste? Y de la nada del tipo este sale como un humo, un aura que se mueve y se acerca a la vieja y como que se le metió pa' dentro. Me acuerdo de haber escuchado algo, alguien hablando medio de fondo, pero tampoco me acuerdo bien que decía. Todo se volvió a mover normal y el negro este dice algo de un don, o algo así, y desaparece. Así como te lo digo, desapareció en el lugar, re loco la cosa. Y bueno, después de esto parece que el mismo chabón, el m-i-s-m-o, apareció en todos los locales de las viejas para hacer exactamente de nuevo lo mismo. Y todo se puso re raro. Las viejas se descomponían, tenían pesadillas, empezaron a pegarle a las mierdas que adivinaban, todo muy turbio. Hasta que esta cayó y apareció el flaco este que te conocía a vos y te fuimo' a buscar.
Creo que no me olvido de nada.
Esperaba con muchas ganas poder recordar lo suficiente. Lo dicho quedó dando vueltas en su cabeza una y otra vez buscando algún error, algo que agregar, pero no encontraba nada. Ahora tocaba la parte de Mota, que se haga valer la comida que Karamaru le había dado.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘ Telepatía ◘