8/01/2020, 18:02
Como un depredador, Uchiha Akame se movió a toda la velocidad que le daban sus piernas hacia el otro lado del puente mientras Zaide mantenía a las dos forajidas a raya. Nada más tocar tierra firme se abalanzó sobre la bandida que manejaba el acero mientras su mano diestra retrocedía hasta su espalda para alcanzar el mango de una espada y la sacaba de su vaina. Con un tajo limpio y certero, horizontal y a la altura del gaznate, Akame buscaría cortarle la cabeza directamente a la muchacha.
Si no lo conseguía, buscaría colocarse a un costado de la muchacha, descargando un nuevo tajo contra sus costillas. Repetiría la maniobra una tercera vez, y una cuarta, en una sinfonía de estocadas, cuchilladas, acero y muerte que se asemejaba a una macabra danza en torno a la asaltante.
Si no lo conseguía, buscaría colocarse a un costado de la muchacha, descargando un nuevo tajo contra sus costillas. Repetiría la maniobra una tercera vez, y una cuarta, en una sinfonía de estocadas, cuchilladas, acero y muerte que se asemejaba a una macabra danza en torno a la asaltante.