10/01/2020, 21:32
El hombre escucho con atención el relato de Karamaru; donde la mayoría de las cosas le dejaban bastante en claro la situación, aunque algunas otras parecían contradictorias… Aun así, escucho hasta el final, quedándose luego algunos minutos en silencio.
—¿Y bien? —se atrevió a preguntar el peliblanco.
Mota le miro con cierta desconfianza, pues algunas cosas parecían fuera de lugar. Sin embargo, era obvio que aquellos niños sabían muy poco para elaborar un engaño tan sofisticado como el que requeriría aquel caso.
—Se trata de un caso de corrupción por contacto con espíritus inferiores —Y aquello era, básicamente, porque aún había otras cosas—. Entre ciertos practicantes de la verdadera adivinación, se suele hace uso de los dai-djin o espíritus inferiores. Estos seres son invocados y conducidos por el maestro, de manera que el usuario adquiera sus facultades temporalmente. Estas facultades incluyen distintas formas de visión. Sin embargo, al terminar el trance debe hacerse un ritual de purificación para desprender a los dai-djin que se han aferrado al espíritu.
—Entonces, ¿solo necesitamos realizar aquel ritual? —pregunto Kazuma.
—En este caso no es tan simple —sentencio Mota—. El ritual debe ser realizado por el maestro que llamo a los espíritus inferiores. Debe ser él quien los evacue, pues sino se quedarán y harán de su huésped un atormentado que tiene visiones contra toda voluntad y deseo… Y si tiene algo de capacidad, podrá vivir con ello; sino será hasta que su cuerpo aguante…
—¿Y bien? —se atrevió a preguntar el peliblanco.
Mota le miro con cierta desconfianza, pues algunas cosas parecían fuera de lugar. Sin embargo, era obvio que aquellos niños sabían muy poco para elaborar un engaño tan sofisticado como el que requeriría aquel caso.
—Se trata de un caso de corrupción por contacto con espíritus inferiores —Y aquello era, básicamente, porque aún había otras cosas—. Entre ciertos practicantes de la verdadera adivinación, se suele hace uso de los dai-djin o espíritus inferiores. Estos seres son invocados y conducidos por el maestro, de manera que el usuario adquiera sus facultades temporalmente. Estas facultades incluyen distintas formas de visión. Sin embargo, al terminar el trance debe hacerse un ritual de purificación para desprender a los dai-djin que se han aferrado al espíritu.
—Entonces, ¿solo necesitamos realizar aquel ritual? —pregunto Kazuma.
—En este caso no es tan simple —sentencio Mota—. El ritual debe ser realizado por el maestro que llamo a los espíritus inferiores. Debe ser él quien los evacue, pues sino se quedarán y harán de su huésped un atormentado que tiene visiones contra toda voluntad y deseo… Y si tiene algo de capacidad, podrá vivir con ello; sino será hasta que su cuerpo aguante…
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