11/01/2020, 01:29
Zaide sonrió al verle, pero no tardó en bufar cuando Akame habló.
—¿Dónde quedó la cogorza, el agradecimiento a tu maestro, y el no volver a sacar el jodido tema, ¿huh? —replicó, malhumorado. Se acercó al tronco y arrancó de la corteza su Nage Ono. El otro tuvo que ir a buscarlo a diez metros de allí, agachándose para recogerlo del jodido suelo—. No es por tener un ojo, es por tener que tirar con la izquierda. —Y ni él mismo se creyó su propia mentira.
Llevó las hachas a su cinturón y desanduvo el camino, dando una patada a un guijarro suelto.
—¿Ir contigo a asesinar a quién sabe qué demonio? Pues claro que no me lo vas a pedir. —Porque ni de coña iba a ir. Acto seguido, Zaide le miró con cara de: ¿qué cómo lo sé? Bueno, para empezar, había sido él quien le había enviado allí—. ¿Recuerdas que un día te dije que un ser me había pedido asesinar al Señor Feudal, no? —respondió a su pregunta antes de que la formulase—. Pues eso.
Y había fracasado. Y había perdido su oportunidad de obtener el Pacto. No se quejaba. Quizá, si no fuese por eso, jamás hubiese conseguido el de águilas. O hubiese conseguido el de ambos y le hubiesen dejado —o algo peor que eso— cuando una de las dos Familias descubriese que jugaba a dos bandas. Algo que no sería del todo nuevo para él.
—Estás aquí —dijo, sacando un mapa físico del país y apuntando con un dedo el Cañón en el que se encontraban. Deslizó el dedo hacia el norte y señaló un punto que se encontraba a día o día y medio de camino a pie. O más bien dos, teniendo en cuenta las difíciles rutas con las que contaba aquel país—. Tu destino.
—¿Dónde quedó la cogorza, el agradecimiento a tu maestro, y el no volver a sacar el jodido tema, ¿huh? —replicó, malhumorado. Se acercó al tronco y arrancó de la corteza su Nage Ono. El otro tuvo que ir a buscarlo a diez metros de allí, agachándose para recogerlo del jodido suelo—. No es por tener un ojo, es por tener que tirar con la izquierda. —Y ni él mismo se creyó su propia mentira.
Llevó las hachas a su cinturón y desanduvo el camino, dando una patada a un guijarro suelto.
—¿Ir contigo a asesinar a quién sabe qué demonio? Pues claro que no me lo vas a pedir. —Porque ni de coña iba a ir. Acto seguido, Zaide le miró con cara de: ¿qué cómo lo sé? Bueno, para empezar, había sido él quien le había enviado allí—. ¿Recuerdas que un día te dije que un ser me había pedido asesinar al Señor Feudal, no? —respondió a su pregunta antes de que la formulase—. Pues eso.
Y había fracasado. Y había perdido su oportunidad de obtener el Pacto. No se quejaba. Quizá, si no fuese por eso, jamás hubiese conseguido el de águilas. O hubiese conseguido el de ambos y le hubiesen dejado —o algo peor que eso— cuando una de las dos Familias descubriese que jugaba a dos bandas. Algo que no sería del todo nuevo para él.
—Estás aquí —dijo, sacando un mapa físico del país y apuntando con un dedo el Cañón en el que se encontraban. Deslizó el dedo hacia el norte y señaló un punto que se encontraba a día o día y medio de camino a pie. O más bien dos, teniendo en cuenta las difíciles rutas con las que contaba aquel país—. Tu destino.
![[Imagen: Uchiha-Zaide-eyes2.png]](https://i.ibb.co/gwnNShR/Uchiha-Zaide-eyes2.png)