20/01/2020, 02:29
(Última modificación: 20/01/2020, 02:48 por Taka Kisame. Editado 3 veces en total.)
Dicen que cuando estás a punto de morir, toda tu vida pasa por delante de tus ojos. Patrañas y cuentos del viejo Ichiro que jamás había creído. En milésimas de segundo, un montón de cosas se le pasaron por la cabeza. Él tumbado sobre la lluvia con su padre delante, llamándole debil y diciendo que era toda una decepción. La gente en la academia haciéndole el vacío. La vieja kata pegándole collejas cada vez que olvidaba el orden de los sellos de alguna técnica... Volvió en sí. Se sorprendió a sí mismo enlazando sellos uno tras otro. Aquella modificación que él mismo había creado y que tanto le habían cuestionado en casa. Aquello que definía su estilo, y su camino ninja.
El hombre saltaba hacia él con unas afiladas garras de oro. Fué en ese preciso instante en el que terminó los sellos y anunció en tono convincente el nombre de su creación.
-Doton: Dōmuheki! -Al instante, dos semi óvalos de roca le taparon casi completamente, excepto por una abertura central no lo suficientemente grande como para que una garra entrase.
Quizás aquel ataque no repeliera el movimiento de su rival, pero si tenía claro que al menos paliaría su potencia. Mantenía el sello del perro, esperando durante ese interminable segundo en el que su rival volaba hacia el con las garras por delante. Pensó, pensó mucho. su cabeza funcionaba demasiado rápido en aquel momento. Tanto que, ni siquiera él mismo tenía demasiado claro si había hecho lo correcto. Nuevamente algunas imágenes invadieron su mente. Nuevamente, su vida pasó delante de sus ojos y entonces, entonces fue cuando comenzó a valorarla. Lástima que quizás fuese demasiado tarde.
