21/01/2020, 23:37
Así, Kisame partió de regreso a Amegakure creyendo tener las cosas claras. Pero, ¿acaso esa breve experiencia era realmente el camino correcto? ¿Realmente estaba apreciando todos los matices de la situación? Muchas cosas no estaban del todo escritas.
La niña llegó llorando hasta un callejón abandonado, siendo que los edificios que le rodeaban también estaban tan derruidos por el paso del tiempo que les faltaban algunos ladrillos en muros o techo. Caminó mientras se abrazaba a sí misma por los moretes causados por las rocas de la técnica de Kisame. Una figura familiar, anciano, moreno, de rastas. Estaba sentado en el fondo sobre algunos materiales de construcción viejos. Le esperó mientras ella se acercaba, y finalmente posó su mano sobre la cabeza de la pequeña.
—Ay, por Amenokami, Komako. ¿Ahora que voy a hacer contigo?— Su voz parecía entre afligida y dudosa, mientras acariciaba y revolvía los cabellos de la chiquilla.
—¿QUE HA SIDO ESO KID?— Un muchacho de cabellos blancos se asomó desde los pedruscos del edificio.
—Eso es lo que yo les iba a preguntar. ¿Por qué demonios se llevaron a Komako con ustedes?— Increpó de regreso.
La niña, mientras tanto, seguía sollozando.
—Ejecutamos el plan tal cual. En cuanto algún shinobi intentase rastrearte, saldría del bar y regresaría con refuerzos para fingir perseguirte y desviar la atención de ti.
—Pero animal— Se llevó los dedos al entrecejo. —No la rescaté de Konda para usarla en mi propio beneficio, que si la vinculan a nosotros está jodida.
El muchacho no respondió y agachó la cabeza.
—De todas formas el plan salió a la perfección. Te han visto, y creen que estamos en tu contra sin saber que ha sido una treta. El ninja de la lluvia hablará a la guardia y sembrará pistas falsas, aunque creo que ha visto la apariencia real de Komako. Por no decir que ella casi lo mata, que al parecer lo han llevado de urgencias al hospital—. Aquella voz provino de una silueta femenina delgada, la cuál se asomaba entre la luz y las sombras.
—Aaaaaay, que cagada...— Se restregó la mano en el rostro. —Que les dije que nada de heridas severas, pero bueno. Esto me causa un problema y es que tendremos que buscar la puta manera de poner a salvo a Komako. Tenemos dos opciones y no me gusta ninguna. O encontramos una manera de devolverla sana y salva a su familia en Uzushiogakure o nos puteamos con Konda y su yakuza del País del Agua, que por como he escuchado el Señor Feudal Umigarasu patrocina en parte a algunos grupos criminales dándoles libre albedrío y no me late para nada. Jooooder, que ninguna de las dos me nace, pero no puede estar más tiempo con nosotros acá en Shinogi-To.
—¿No puede refugiarse con tu amigo del País del Viento?
—Bandō es la última persona a la que habría de recurrir, estaría más segura en un tanque de tiburones con un flotador hecho de jamón que con un bandolero del desierto. Como digo, Komako no será juguete de nadie y necesito regresarla a su familia... En fin. Me acabo d emudar y aún no había organizado nada de mi hogar, pero creo que tendré que viajar de regreso a la Espiral y ver si logro arreglar este entuerto. Debo alejarla de las garras de Konda. Ustedes ya saben cuál es la siguiente movida, ¿verdad?
—Llamar la atención en Shinogi-To
—Y desestabilizar la hegemonía de lo grupos criminales de la zona.
—Perfecto. Así podré movilizarme en libertad, cuento con ustedes.
Todos asintieron con la cabeza, mientras la pequeña niña se limitó a escuchar, llorando mientras la lluvia escondía sus lágrimas al no saber que le depararía.
Dos días antes, horas después del incidente...
La niña llegó llorando hasta un callejón abandonado, siendo que los edificios que le rodeaban también estaban tan derruidos por el paso del tiempo que les faltaban algunos ladrillos en muros o techo. Caminó mientras se abrazaba a sí misma por los moretes causados por las rocas de la técnica de Kisame. Una figura familiar, anciano, moreno, de rastas. Estaba sentado en el fondo sobre algunos materiales de construcción viejos. Le esperó mientras ella se acercaba, y finalmente posó su mano sobre la cabeza de la pequeña.
—Ay, por Amenokami, Komako. ¿Ahora que voy a hacer contigo?— Su voz parecía entre afligida y dudosa, mientras acariciaba y revolvía los cabellos de la chiquilla.
—¿QUE HA SIDO ESO KID?— Un muchacho de cabellos blancos se asomó desde los pedruscos del edificio.
—Eso es lo que yo les iba a preguntar. ¿Por qué demonios se llevaron a Komako con ustedes?— Increpó de regreso.
La niña, mientras tanto, seguía sollozando.
—Ejecutamos el plan tal cual. En cuanto algún shinobi intentase rastrearte, saldría del bar y regresaría con refuerzos para fingir perseguirte y desviar la atención de ti.
—Pero animal— Se llevó los dedos al entrecejo. —No la rescaté de Konda para usarla en mi propio beneficio, que si la vinculan a nosotros está jodida.
El muchacho no respondió y agachó la cabeza.
—De todas formas el plan salió a la perfección. Te han visto, y creen que estamos en tu contra sin saber que ha sido una treta. El ninja de la lluvia hablará a la guardia y sembrará pistas falsas, aunque creo que ha visto la apariencia real de Komako. Por no decir que ella casi lo mata, que al parecer lo han llevado de urgencias al hospital—. Aquella voz provino de una silueta femenina delgada, la cuál se asomaba entre la luz y las sombras.
—Aaaaaay, que cagada...— Se restregó la mano en el rostro. —Que les dije que nada de heridas severas, pero bueno. Esto me causa un problema y es que tendremos que buscar la puta manera de poner a salvo a Komako. Tenemos dos opciones y no me gusta ninguna. O encontramos una manera de devolverla sana y salva a su familia en Uzushiogakure o nos puteamos con Konda y su yakuza del País del Agua, que por como he escuchado el Señor Feudal Umigarasu patrocina en parte a algunos grupos criminales dándoles libre albedrío y no me late para nada. Jooooder, que ninguna de las dos me nace, pero no puede estar más tiempo con nosotros acá en Shinogi-To.
—¿No puede refugiarse con tu amigo del País del Viento?
—Bandō es la última persona a la que habría de recurrir, estaría más segura en un tanque de tiburones con un flotador hecho de jamón que con un bandolero del desierto. Como digo, Komako no será juguete de nadie y necesito regresarla a su familia... En fin. Me acabo d emudar y aún no había organizado nada de mi hogar, pero creo que tendré que viajar de regreso a la Espiral y ver si logro arreglar este entuerto. Debo alejarla de las garras de Konda. Ustedes ya saben cuál es la siguiente movida, ¿verdad?
—Llamar la atención en Shinogi-To
—Y desestabilizar la hegemonía de lo grupos criminales de la zona.
—Perfecto. Así podré movilizarme en libertad, cuento con ustedes.
Todos asintieron con la cabeza, mientras la pequeña niña se limitó a escuchar, llorando mientras la lluvia escondía sus lágrimas al no saber que le depararía.
Continuará...
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
