25/01/2020, 16:42
(Última modificación: 25/01/2020, 16:44 por Sasaki Reiji. Editado 1 vez en total.)
—A ver, Reiji. Compañero. ¿Cómo narices va a ser este tu barco? ¿A qué te refieres exactamente? Y… ¿¡¡QQUUUUUEEÉ!!? ¿Qué dejaste a Sakura? ¿Y que ahora estás saliendo con una samurái? Pe-pero… Pero… ¡Pero…!
Claro que el Uzukage no se lo había tomado de la misma manera. Primero, por que no era conocedor de mis líos amoros, y si lo era, no eramos tan cercanos como para que se sobresaltase.
Pero Datsue... con lo poco que lo conocía sabía que necesitaría esas botellas para poder procesar toda la información que estaba apunto de soltarle.
—¡Tráete dos copas, anda!
Marchando dos copas. Y un té para mi. Si el queria beber a dos manos, que así fuera. Tarde poco en ir a la cocina y volver. Que por cierto, también la había renovado, y con un Takoyaki pintado en la pared en honor a Katsudon.
—Todas tuyas, yo de momento necesito un té, por que, mira, me tiemblan las manos — Dije mientras le pasaba las copas para que se sirviera —Y si, el barco es mio, pero a eso ya llegaremos, tranquilo, que te lo voy a contar.
Planté mi culo en el otro sofá y le di un sorbo al té, que aun quemaba un poco, pero me hacía falta.
—He empezado por lo de Yuuna, que así se llama la samurái, por que, amigo, agarrate bien al sofá, ella esta por ahí comprando con mi madre,—Estaban tardando bastante, y me aterrorizaba la posibilidad de que mi madre le estuviera contando cosas vergonzosas de mi yo pequeño. —Vendrá en cualquier momento, y quería evitar situaciones incomodas.
Por que claro, imagina que no le cuento esto, y a mitad de la historia del viaje, entra por la puerta y... Pasan cosas...y Datsue pregunta cosas... Oh dios mío. Mejor así. Le di otro sorbo al té.
—El porqué esta en Uzushiogakure, viviendo en mi casa y trabajando para mi padre... Eso es el bonito desenlace de mi viaje con Katsudon.
»Pero te juro que no se por que parte de todas seguir contándote.
Claro que el Uzukage no se lo había tomado de la misma manera. Primero, por que no era conocedor de mis líos amoros, y si lo era, no eramos tan cercanos como para que se sobresaltase.
Pero Datsue... con lo poco que lo conocía sabía que necesitaría esas botellas para poder procesar toda la información que estaba apunto de soltarle.
—¡Tráete dos copas, anda!
Marchando dos copas. Y un té para mi. Si el queria beber a dos manos, que así fuera. Tarde poco en ir a la cocina y volver. Que por cierto, también la había renovado, y con un Takoyaki pintado en la pared en honor a Katsudon.
—Todas tuyas, yo de momento necesito un té, por que, mira, me tiemblan las manos — Dije mientras le pasaba las copas para que se sirviera —Y si, el barco es mio, pero a eso ya llegaremos, tranquilo, que te lo voy a contar.
Planté mi culo en el otro sofá y le di un sorbo al té, que aun quemaba un poco, pero me hacía falta.
—He empezado por lo de Yuuna, que así se llama la samurái, por que, amigo, agarrate bien al sofá, ella esta por ahí comprando con mi madre,—Estaban tardando bastante, y me aterrorizaba la posibilidad de que mi madre le estuviera contando cosas vergonzosas de mi yo pequeño. —Vendrá en cualquier momento, y quería evitar situaciones incomodas.
Por que claro, imagina que no le cuento esto, y a mitad de la historia del viaje, entra por la puerta y... Pasan cosas...y Datsue pregunta cosas... Oh dios mío. Mejor así. Le di otro sorbo al té.
—El porqué esta en Uzushiogakure, viviendo en mi casa y trabajando para mi padre... Eso es el bonito desenlace de mi viaje con Katsudon.
»Pero te juro que no se por que parte de todas seguir contándote.
