25/01/2020, 21:07
Afuera del local la tarde cubría la ciudad de una escasa iluminación, pintándola de un gris pesimista. La lluvia caía de forma escasa pero constante, siendo suficiente como para que algunas personas se aventurasen a salir a las calles. Ambos jóvenes se encontraban en la entrada del local, observando la lluvia y separados por el espacio de la entrada; yaciendo en silencio el tiempo suficiente como para ordenar sus ideas.
—Creo que podemos ayudarnos mutuamente, Karamaru-san —soltó por fin el peliblanco, con una voz tan serena como el sonido de la lluvia—. Vine a esta ciudad a investigar a la agrupación conocida como El velo de Amanozako, y aun necesito adéntrame más en el asunto… Así como tú necesitas curar a tus familiares.
»Te propongo que trabajemos juntos porque, como había supuesto, son un grupo peligroso; y necesito de alguien capacitado que pueda cubrirme las espaldas mientras investigo. De esa manera, tú me ayudas con mi objetivo y yo te ayudo con el tuyo.
Se tomó un minuto de silencio para pensar los siguiente que diría.
—Por supuesto, es posible que también tengas tus motivos para no querer buscar más problemas —dijo, compresivo—. Y, como dicen en mi pueblo, soy del tipo que continúa caminando en el fango, aunque este le llegue al ombligo… Todo sea por ver que hay más allá del pantanal.
»Pese a todo, planeo continuar; aunque debo admitir que voy a necesitar de ayuda…
»¿Qué me dices?
—Creo que podemos ayudarnos mutuamente, Karamaru-san —soltó por fin el peliblanco, con una voz tan serena como el sonido de la lluvia—. Vine a esta ciudad a investigar a la agrupación conocida como El velo de Amanozako, y aun necesito adéntrame más en el asunto… Así como tú necesitas curar a tus familiares.
»Te propongo que trabajemos juntos porque, como había supuesto, son un grupo peligroso; y necesito de alguien capacitado que pueda cubrirme las espaldas mientras investigo. De esa manera, tú me ayudas con mi objetivo y yo te ayudo con el tuyo.
Se tomó un minuto de silencio para pensar los siguiente que diría.
—Por supuesto, es posible que también tengas tus motivos para no querer buscar más problemas —dijo, compresivo—. Y, como dicen en mi pueblo, soy del tipo que continúa caminando en el fango, aunque este le llegue al ombligo… Todo sea por ver que hay más allá del pantanal.
»Pese a todo, planeo continuar; aunque debo admitir que voy a necesitar de ayuda…
»¿Qué me dices?
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
