26/01/2020, 01:31
—¿¡EL HACHIIIIBI!? —Perfecto. Al parecer, Shukaku me estaba escuchando.—. ¿Pero no era que habían matado a su guardián? —Yo también me quedé igual.—. Dioses, Reiji, estoy más perdido que un kusareño en combate.
Si que estaba perdido, si. Por que los combates era el hábitat natural de los Kusajin. No solo no se perderían, si no que ademas, seguro que tenían un detector de violencia que los avisaba cuando había una reyerta cerca de su posición.
—Yo diría que esta mas perdido que un Kusajin el día de la paz. Pero te entiendo. Te lo explico ahora, pero sera mejor que no te levantes del sofá.
No, por que... La bomba gorda... Estaba a punto de caer. Faltaba un poco, pero caería pronto.
—Por lo que estuvo contando Gyūki mientras nos hacíamos amigos allí en mitad del mar, al parecer, cuando el guardián la palama, pasado un tiempo, el Bijuu vuelve a "renacer". ¿Por que Gyūki volvió a la vida tan rápido? Ni el mismo lo sabe. Pero, me hizo una petición. Me dio una misión, un mensaje.
Ahora era el momento de soltar la bomba. Pero no serian palabras. No señor. Iban a verlo. Si. En plural.
La verdad es que no sabía muy bien como funcionaba todavía. Pero sabía como había hecho que surgiera la primera vez. Por eso recordé la imagen de Yuuna ahogándose en la inmensidad del océano. Y aquello funcionó como un gatillo.
Un aura de color morado, que no era otra cosa que el chakra que Gyūki me había concedido, rodeo todo mi cuerpo mientras me ponía en pie. Pero no solo era ese aura de chakra no. Aquello también me cambió ligeramente. Mis ojos ya no eran verdes.
—Para tí y para todos tus hermanos. —Dije señalando a Datsue, pero en realidad no estaba señalándolo a él. — Y también para los guardianes.
Si que estaba perdido, si. Por que los combates era el hábitat natural de los Kusajin. No solo no se perderían, si no que ademas, seguro que tenían un detector de violencia que los avisaba cuando había una reyerta cerca de su posición.
—Yo diría que esta mas perdido que un Kusajin el día de la paz. Pero te entiendo. Te lo explico ahora, pero sera mejor que no te levantes del sofá.
No, por que... La bomba gorda... Estaba a punto de caer. Faltaba un poco, pero caería pronto.
—Por lo que estuvo contando Gyūki mientras nos hacíamos amigos allí en mitad del mar, al parecer, cuando el guardián la palama, pasado un tiempo, el Bijuu vuelve a "renacer". ¿Por que Gyūki volvió a la vida tan rápido? Ni el mismo lo sabe. Pero, me hizo una petición. Me dio una misión, un mensaje.
Ahora era el momento de soltar la bomba. Pero no serian palabras. No señor. Iban a verlo. Si. En plural.
La verdad es que no sabía muy bien como funcionaba todavía. Pero sabía como había hecho que surgiera la primera vez. Por eso recordé la imagen de Yuuna ahogándose en la inmensidad del océano. Y aquello funcionó como un gatillo.
Un aura de color morado, que no era otra cosa que el chakra que Gyūki me había concedido, rodeo todo mi cuerpo mientras me ponía en pie. Pero no solo era ese aura de chakra no. Aquello también me cambió ligeramente. Mis ojos ya no eran verdes.
—Para tí y para todos tus hermanos. —Dije señalando a Datsue, pero en realidad no estaba señalándolo a él. — Y también para los guardianes.
