28/01/2020, 20:25
—P-por supuestísimo. ¡Faltaría más, señora! No he tenido el placer de conocerla todavía. Soy Uchiha Datsue, es un honor para mí conocer al fin a la madre de Reiji.
¿Por que a mí? ¿A que Dios había cabreado ahora? Y yo que pensaba que las cosas iban bien... Seguro que había sido por omitir tantos detalles de la historia. Por eso algún dios me había castigado.
—Sasaki Sayuri, encantada. Corren muchos rumores sobre ti y me preocupaba que fueras una mala influencia para mi hijo, menos mal que pareces un chico educado.
¡Que directa! ¿Podía ser la situación mas vergonzosa para mí? Me invadían unas ganas terribles de salir de esa habitación corriendo y...
Un momento. Si mi madre estaba allí, ¿Donde estaba Yuuna?
No tarde en descubrirlo, por que entró por la puerta en ese mismo instante. Menuda mala situación para mí. Vestía ropas nuevas que seguro había comprado aquel día y estaba tan preciosa como siempre.
—H-hola —Dijo saludando a Datsue. —Sendo Yuuna.
Mi madre se había sentado en el sofá junto a Datsue, y Yuuna se sentó cerca de mi en el otro sofá.
—Bueno, estabas a punto de contarnos el viaje desde el país del hierro hasta aquí, sigue sigue.
Yuuna se puso tensa y roja de pies a cabeza. Yo me puse rojo y tenso de pies a cabeza. Si. Igual. Aquello era... Demasiado intimo.
—Es broma, es broma, relajaos.
Dijo mi madre mientras volvía a levantarse tras beberse la copa de un trago y dejarla sobre la mesa, en el lugar en el que la había encontrado.
—En fin, me voy ya a casa y os dejo tranquilos, ha sido un placer que me acompañaras esta mañana Yuuna-chan.
—Muchas gracias señora Sasaki.
Aún estaba tensa. Normal.
—En fin, no lleguéis tarde a cenar. Y tu, Datsue-kun —Dijo mirándole. —Puedes pasarte por casa cuando quieras, y ni te cortes en pedirle cualquier arma a mi marido, tienes precio para amigos.
Le guiño un ojo y se marcho. Espere un poco, para dar tiempo a que se fuera y solté un largo suspiro.
—¿Podemos saltar directamente a la parte donde hablamos con Hanabi-sama?
¿Por que a mí? ¿A que Dios había cabreado ahora? Y yo que pensaba que las cosas iban bien... Seguro que había sido por omitir tantos detalles de la historia. Por eso algún dios me había castigado.
—Sasaki Sayuri, encantada. Corren muchos rumores sobre ti y me preocupaba que fueras una mala influencia para mi hijo, menos mal que pareces un chico educado.
¡Que directa! ¿Podía ser la situación mas vergonzosa para mí? Me invadían unas ganas terribles de salir de esa habitación corriendo y...
Un momento. Si mi madre estaba allí, ¿Donde estaba Yuuna?
No tarde en descubrirlo, por que entró por la puerta en ese mismo instante. Menuda mala situación para mí. Vestía ropas nuevas que seguro había comprado aquel día y estaba tan preciosa como siempre.
—H-hola —Dijo saludando a Datsue. —Sendo Yuuna.
Mi madre se había sentado en el sofá junto a Datsue, y Yuuna se sentó cerca de mi en el otro sofá.
—Bueno, estabas a punto de contarnos el viaje desde el país del hierro hasta aquí, sigue sigue.
Yuuna se puso tensa y roja de pies a cabeza. Yo me puse rojo y tenso de pies a cabeza. Si. Igual. Aquello era... Demasiado intimo.
—Es broma, es broma, relajaos.
Dijo mi madre mientras volvía a levantarse tras beberse la copa de un trago y dejarla sobre la mesa, en el lugar en el que la había encontrado.
—En fin, me voy ya a casa y os dejo tranquilos, ha sido un placer que me acompañaras esta mañana Yuuna-chan.
—Muchas gracias señora Sasaki.
Aún estaba tensa. Normal.
—En fin, no lleguéis tarde a cenar. Y tu, Datsue-kun —Dijo mirándole. —Puedes pasarte por casa cuando quieras, y ni te cortes en pedirle cualquier arma a mi marido, tienes precio para amigos.
Le guiño un ojo y se marcho. Espere un poco, para dar tiempo a que se fuera y solté un largo suspiro.
—¿Podemos saltar directamente a la parte donde hablamos con Hanabi-sama?
