30/01/2020, 17:27
—Bueno, todavía no hay nada confirmado al cien por cien, ¿eh? De aquí a que se retire Hanabi, en muchos años, pueden pasar muchas cosas.
Si pero ¿Quien mejor que Datsue? Había sido el único capaz de sacarme de las sombras, de hacerme ver, y gracias a eso, ahora estaba donde estaba.
—Ah, sí, el General. —¿Debía un genin como yo tener toda aquella información? Bueno, dado que estaba metido hasta el fondo en lo de Kurama tal vez sí.—. Pues verás, apenas fue una semana después de que tú y Katsudon partieseis hacia el Hierro. Hanabi y yo nos fuimos hacia una playa preciosa que hay al este del Bosque de la Hoja, ¿sabes? A luchar donde no pudiésemos causar estragos serios.
Pues no conocía esa playa, pero si decía que era preciosa... quizás cuando supiera como manejar bien mi barco, podría ir a buscarla y a tirarme un rato en la arena o bañarme en el mar.
»Oh, ¡tendrías que habernos visto! Vaya duelo, Reiji. ¡Vaya duelo! Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba tanto de un combate. Porque normalmente o estás luchando por tu vida, cosa que o estás como una puta cabra o es imposible de disfrutar; o tienes que contenerte para no reventar por accidente a tu oponente. Pero con Hanabi fue distinto. ¡Ninguno de los dos tenía que pisar el freno! Lo dimos todo, hasta el último aliento. Fue precioso. Y justo, justo cuando terminamos…
Pues seguro que había estado muy bien el duelo, pero claro... También estaba seguro de que no hubiera sido capaz de ver nada. ¿Estar al nivel de un kage? Ni en mis mejores sueños. No alguien como yo.
Pero no estaba desanimado, no. Yo tenia en mente otros objetivos. Otra misión.
»… Bakudan aparece. El General de Kurama.
—¿Y como son? ¿Como los Bijuu? Si os doy para el pelo seguro que era muy fuerte...
Si pero ¿Quien mejor que Datsue? Había sido el único capaz de sacarme de las sombras, de hacerme ver, y gracias a eso, ahora estaba donde estaba.
—Ah, sí, el General. —¿Debía un genin como yo tener toda aquella información? Bueno, dado que estaba metido hasta el fondo en lo de Kurama tal vez sí.—. Pues verás, apenas fue una semana después de que tú y Katsudon partieseis hacia el Hierro. Hanabi y yo nos fuimos hacia una playa preciosa que hay al este del Bosque de la Hoja, ¿sabes? A luchar donde no pudiésemos causar estragos serios.
Pues no conocía esa playa, pero si decía que era preciosa... quizás cuando supiera como manejar bien mi barco, podría ir a buscarla y a tirarme un rato en la arena o bañarme en el mar.
»Oh, ¡tendrías que habernos visto! Vaya duelo, Reiji. ¡Vaya duelo! Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba tanto de un combate. Porque normalmente o estás luchando por tu vida, cosa que o estás como una puta cabra o es imposible de disfrutar; o tienes que contenerte para no reventar por accidente a tu oponente. Pero con Hanabi fue distinto. ¡Ninguno de los dos tenía que pisar el freno! Lo dimos todo, hasta el último aliento. Fue precioso. Y justo, justo cuando terminamos…
Pues seguro que había estado muy bien el duelo, pero claro... También estaba seguro de que no hubiera sido capaz de ver nada. ¿Estar al nivel de un kage? Ni en mis mejores sueños. No alguien como yo.
Pero no estaba desanimado, no. Yo tenia en mente otros objetivos. Otra misión.
»… Bakudan aparece. El General de Kurama.
—¿Y como son? ¿Como los Bijuu? Si os doy para el pelo seguro que era muy fuerte...
