1/02/2020, 20:14
(Última modificación: 1/02/2020, 20:18 por Taka Kisame. Editado 3 veces en total.)
El tabernero pareció sobresaltarse por un momento con la entrada de otra shinobi. Durante unos instantes, miró alternativamente a Kisame y a Ren atónito. Seguramente hiciera mucho tiempo que no veía a dos ninjas juntos en su local, así que se apresuró a acercarse a la recién llegada una vez pidió su comanda. Con movimientos algo torpes que denotaban su somnolencia, hizo una leve reverencia en señal de respeto a la shinobi.
-Perfecto, en un rato se lo sirvo -El hombre caminó hacia la barra y se puso a preparar los cubiertos y útiles necesarios antes de entrar a la cocina, momento en el que giró su mirada a Kisame -Deseaba algo? -Preguntó con tono gentil.
-Sí, un té verde, por favor -Pidió con gesto inexpresivo.
Al parecer, en aquel establecimiento, al ser pequeño, la cocina estaba situada en la misma barra, tras el mostrador, por lo que el tabernero se puso a preparar la comanda que le habían pedido rápidamente sin prestar atención a nada más. El hombre que estaba al lado de Kisame comenzó a darle vueltas a su té aún mas rápido, como si estuviera nervioso. Pasó así unos instantes hasta que, irremediablemente estalló y tuvo que hablar.
-No me lo puedo creer Hinosuke, esta noche el zorro ha vuelto a matarme dos ovejas, ya no sé que hacer... -comentó el hombre mirando al tabernero con gesto apenado.
-Venga hombre... Otra vez con esa patraña? El año pasado dijiste lo mismo y no te había pasado nada, la bondad de los vecinos tiene un límite, Iroshi -Respondió el tabernero con gesto enfadado sin apartar la vista de la cazuela.
-Esta vez va en serio, si sigue así mucho más tiempo creo que me voy a quedar arruinado, ya apenas tengo cabezas de ganado para ordeñar... -Replicó el hombre algo afligido.
-Eso creo que ya lo he escuchado antes... -Dijo el tabernero mirándole brevemente -Si lo que quieres es un par de cabritos pidelos, pero déjate de mentiras, ya estamos cansados de escuchar tus cuentos -Zanjó el cantinero dando un suave golpe a la barra con la palma de la mano.
El amejin escuchaba la conversación atentamente. No sabía qué decir, al parecer aquel hombre tenía un problema, pero algo le decía que eran patrañas por cómo le hablaba el dueño del establecimiento. Conocía bien a ese tipo de personas y odiaba muy fuertemente a los mentirosos y embusteros, por lo que no quiso tomar parte de aquella discusión. Por otra parte, lo que si le interesaba era el ninja que había entrado en la taberna. Era de Amegakure, como él, y no tenía ninguna placa identificativa, por lo que rápidamente pudo adivinar que era una genin también. Realmente le sonhaba de algo, hubiera sido extraño que no hubieran coincidido en la academia o por las calles del pueblo, pero estaba casi seguro de que nunca habían mediado palabra.
-Perfecto, en un rato se lo sirvo -El hombre caminó hacia la barra y se puso a preparar los cubiertos y útiles necesarios antes de entrar a la cocina, momento en el que giró su mirada a Kisame -Deseaba algo? -Preguntó con tono gentil.
-Sí, un té verde, por favor -Pidió con gesto inexpresivo.
Al parecer, en aquel establecimiento, al ser pequeño, la cocina estaba situada en la misma barra, tras el mostrador, por lo que el tabernero se puso a preparar la comanda que le habían pedido rápidamente sin prestar atención a nada más. El hombre que estaba al lado de Kisame comenzó a darle vueltas a su té aún mas rápido, como si estuviera nervioso. Pasó así unos instantes hasta que, irremediablemente estalló y tuvo que hablar.
-No me lo puedo creer Hinosuke, esta noche el zorro ha vuelto a matarme dos ovejas, ya no sé que hacer... -comentó el hombre mirando al tabernero con gesto apenado.
-Venga hombre... Otra vez con esa patraña? El año pasado dijiste lo mismo y no te había pasado nada, la bondad de los vecinos tiene un límite, Iroshi -Respondió el tabernero con gesto enfadado sin apartar la vista de la cazuela.
-Esta vez va en serio, si sigue así mucho más tiempo creo que me voy a quedar arruinado, ya apenas tengo cabezas de ganado para ordeñar... -Replicó el hombre algo afligido.
-Eso creo que ya lo he escuchado antes... -Dijo el tabernero mirándole brevemente -Si lo que quieres es un par de cabritos pidelos, pero déjate de mentiras, ya estamos cansados de escuchar tus cuentos -Zanjó el cantinero dando un suave golpe a la barra con la palma de la mano.
El amejin escuchaba la conversación atentamente. No sabía qué decir, al parecer aquel hombre tenía un problema, pero algo le decía que eran patrañas por cómo le hablaba el dueño del establecimiento. Conocía bien a ese tipo de personas y odiaba muy fuertemente a los mentirosos y embusteros, por lo que no quiso tomar parte de aquella discusión. Por otra parte, lo que si le interesaba era el ninja que había entrado en la taberna. Era de Amegakure, como él, y no tenía ninguna placa identificativa, por lo que rápidamente pudo adivinar que era una genin también. Realmente le sonhaba de algo, hubiera sido extraño que no hubieran coincidido en la academia o por las calles del pueblo, pero estaba casi seguro de que nunca habían mediado palabra.
