10/02/2020, 18:31
—¿Un ninja? —Hubo un dejo de preocupación en la voz de Nubu —. Pero si los ninjas de aquí son… ahm… buenos. Son de Kusa, ¿no? ¿Hay ninjas malos aquí?
Tal vez fue sin querer, pero la pregunta del niño era muy profunda.
—Ahm… Pueees…
Antes de que Ranko pudiese pensar una respuesta, Daigo llegó a una idea que complementaba la de Kazuma: no solo era Ninjutsu, era específicamente Raiton. La de la trenza reflexionó un momento. Recuerdos de sus enfrentamientos con Yota, Rōga, Kuumi y (”Suspiro…”) Mei.
”Es cierto… He peleado casi exclusivamente contra usuarios de elemento rayo. Qué curioso. Tal vez porque siempre lo he recibido y casi no lo he presenciado como un tercero…” Se imaginó entonces a una Ranko malvada, cubierta de electricidad, dando saltos usando su Hitoshin.
La kunoichi asintió.
—Vamos. Nubu-san, agárrate.
El niño se aferró a su cuello casi al instante. Ranko se acercó al borde y, con sumo cuidado, bajó por el borde mientras movía las piernas para plantar sus pies, cargados con chakra, contra la pared. Se sirvió del ninjutsu para bajar por el muro hasta el fondo. Era relativamente regular, así que no sería difícil para los genin bajar por él.
—Ahm… Pues a-a veces los ninjas… ahm, pues… —Ranko se arrodilló para que Nubu se bajara de su espalda, mientras pensaba su respuesta de manera que fuese adecuada para un niño de 5 —. A veces no les… aahm… importa e-el resto de las personas… Creo.
—¿Ah?
La marca que estaba en el callejón era prácticamente idéntica a la del tejado, a diferencia del material. Al ser el suelo más sólido que un conjunto de tejas, las rupturas eran menores. Pero las quemaduras eran las mismas. Más allá, en el doblez del callejón, se alcanzaba a ver un pequeño bulto negro. Si se acercaban a él, se encontrarían con un zapato de tela, ligeramente usado, que bien podría pertenecer a una niña pequeña.
Tal vez fue sin querer, pero la pregunta del niño era muy profunda.
—Ahm… Pueees…
Antes de que Ranko pudiese pensar una respuesta, Daigo llegó a una idea que complementaba la de Kazuma: no solo era Ninjutsu, era específicamente Raiton. La de la trenza reflexionó un momento. Recuerdos de sus enfrentamientos con Yota, Rōga, Kuumi y (”Suspiro…”) Mei.
”Es cierto… He peleado casi exclusivamente contra usuarios de elemento rayo. Qué curioso. Tal vez porque siempre lo he recibido y casi no lo he presenciado como un tercero…” Se imaginó entonces a una Ranko malvada, cubierta de electricidad, dando saltos usando su Hitoshin.
La kunoichi asintió.
—Vamos. Nubu-san, agárrate.
El niño se aferró a su cuello casi al instante. Ranko se acercó al borde y, con sumo cuidado, bajó por el borde mientras movía las piernas para plantar sus pies, cargados con chakra, contra la pared. Se sirvió del ninjutsu para bajar por el muro hasta el fondo. Era relativamente regular, así que no sería difícil para los genin bajar por él.
—Ahm… Pues a-a veces los ninjas… ahm, pues… —Ranko se arrodilló para que Nubu se bajara de su espalda, mientras pensaba su respuesta de manera que fuese adecuada para un niño de 5 —. A veces no les… aahm… importa e-el resto de las personas… Creo.
—¿Ah?
La marca que estaba en el callejón era prácticamente idéntica a la del tejado, a diferencia del material. Al ser el suelo más sólido que un conjunto de tejas, las rupturas eran menores. Pero las quemaduras eran las mismas. Más allá, en el doblez del callejón, se alcanzaba a ver un pequeño bulto negro. Si se acercaban a él, se encontrarían con un zapato de tela, ligeramente usado, que bien podría pertenecer a una niña pequeña.
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