13/02/2020, 17:31
(Última modificación: 13/02/2020, 17:33 por Taka Kisame. Editado 3 veces en total.)
Caminó junto a ella unos metros en dirección al cerco. No tardaron mucho en llegar pues estaba bastante cerca, ya se podían ver incluso algunos cadáveres de ovejas. Desde allí apenas se podían ver dos o tres, pero al parecer, según el pastor, había muchas más. Empezaba a creerse un poco de lo que le había dicho aquel señor, por lo menos si era cierto que alguien o algo le había matado las ovejas, tendría que examinarlo con detenimiento para asegurarse.
-Creo que son Tosa Inu, por lo que parece es una de las razas más grandes, me resulta raro que no pudieran pelear juntos incluso contra un oso. Tendremos que ver los cadáveres. Si es cierto que fue un animal habrá soltado pelo por la refriega -Apuntó brevemente en el mismo tono que ella había utilizado, seguramente no quisiese alarmar al pastor, lógico.
Continuaron caminando hasta llegar al cerco. Parecía bastante grande y desde allí mismo ya se podían ver decenas de ovejas muertas, seguramente más de veinte, aunque Kisame no se puso a contar el número exacto. Estaba descolocado. Un zorro solía matar más de lo que se iba a comer, eso era verdad, pero nunca tantísimo, ni aunque fuesen una manada de ellos y además, sabiendo que había perros y que son animales pequeños y generalmente buscan presas más pequeñas... Se giró a su compañera.
-Esto no lo ha hecho algo normal, mínimo han tenido que ser una manada de lobos. Ya no sé si confiar en este hombre, su fama le precede y puede habernos mentido sobre lo que vio -Anunció en tono frío, algo molesto.
Se puso a observar el suelo lleno de abono de las ovejas. Parecía que había algunos pelos de color rojizo desperdigados por todo el lugar. En efecto, había signos de lucha, pero los perros estaban totalmente sanos, todo eso le extrañaba tanto que, sin consultar con su compañera, comenzó a hacer unos sellos, tras acabar, se mordió el pulgar de su mano derecha y, abriendo las piernas, la colocó con la palma apuntando al suelo, dejando caer los hombros, cabeza y pelo hacia adelante.
-Kuchiyose no Jutsu! -Exclamó, en un tono no demasiado alto.
Bajo sus piernas, se formó una leve nube de humo blanco, tras la cual apareció un tanuki de tamaño mediano, que le miró directamente, tras ver los cadáveres y sin entender mucho. El Amejin cogió un pelo entre sus manos y se lo dio a oler, para que entendiera que debía seguir aquel rastro...
-Creo que son Tosa Inu, por lo que parece es una de las razas más grandes, me resulta raro que no pudieran pelear juntos incluso contra un oso. Tendremos que ver los cadáveres. Si es cierto que fue un animal habrá soltado pelo por la refriega -Apuntó brevemente en el mismo tono que ella había utilizado, seguramente no quisiese alarmar al pastor, lógico.
Continuaron caminando hasta llegar al cerco. Parecía bastante grande y desde allí mismo ya se podían ver decenas de ovejas muertas, seguramente más de veinte, aunque Kisame no se puso a contar el número exacto. Estaba descolocado. Un zorro solía matar más de lo que se iba a comer, eso era verdad, pero nunca tantísimo, ni aunque fuesen una manada de ellos y además, sabiendo que había perros y que son animales pequeños y generalmente buscan presas más pequeñas... Se giró a su compañera.
-Esto no lo ha hecho algo normal, mínimo han tenido que ser una manada de lobos. Ya no sé si confiar en este hombre, su fama le precede y puede habernos mentido sobre lo que vio -Anunció en tono frío, algo molesto.
Se puso a observar el suelo lleno de abono de las ovejas. Parecía que había algunos pelos de color rojizo desperdigados por todo el lugar. En efecto, había signos de lucha, pero los perros estaban totalmente sanos, todo eso le extrañaba tanto que, sin consultar con su compañera, comenzó a hacer unos sellos, tras acabar, se mordió el pulgar de su mano derecha y, abriendo las piernas, la colocó con la palma apuntando al suelo, dejando caer los hombros, cabeza y pelo hacia adelante.
-Kuchiyose no Jutsu! -Exclamó, en un tono no demasiado alto.
Bajo sus piernas, se formó una leve nube de humo blanco, tras la cual apareció un tanuki de tamaño mediano, que le miró directamente, tras ver los cadáveres y sin entender mucho. El Amejin cogió un pelo entre sus manos y se lo dio a oler, para que entendiera que debía seguir aquel rastro...

![[Imagen: tosa-inu-3.jpg]](https://www.micachorro.net/wp-content/uploads/2019/06/tosa-inu-3.jpg)