Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#57
Creo que…necesitas conocer un poco el continente que pretendes pacificar —opino, tratando de ser amable con los sueños de un jovenzuelo—. No es que diga que es imposible, o que estas soñando despierto; pero es que me parece que hay mucho que no tomas en cuenta.

De un hervido tomo un gran y jugoso hongo y lo devoró con gusto, para luego dirigir su mirada a aquel peliblanco que aún no se había dignado a intervenir.

Y tu…, ¿también estas aquí porque quieres salvar el mundo? —pregunto sin más.

Esto… —Aquella pregunta agarro a Kazuma con los fideos colgando de la boca; por lo que los sorbió lo menos ruidosamente que pudo y se enderezo para contestar—. De hecho, estoy aquí por cuestión de negocios; o, mejor dicho, una especie de misión cultural.

¿Eso es todo? Eres un chico bastante aburrido, ¿sabías? —declaro, ante lo burocrático de las palabras del peliblanco—. La verdad es que no me inspiran nada de ánimos…

Me han ayudado mucho, señora; seria cruel no darles una oportunidad —alego Tamayo mientras dejaba fuera de su alcance una cacerola con camarones, como si fuese una niña a la cual estaba tratando de convencer.

¡Oye, eso es sucio! —alego ante aquel intento de tomar como rehén su alimento—. Además, tú fuiste la que involucro al primero y le pego al segundo.

El único argumento que presento Tamayo fue un mohín y unos ojos cristalinos que parecían estar a punto de romper a llorar.

Bien. Les daré una oportunidad, o algo así —aseguro mientras la chica le acercaba la cacerola—. Muéstrenme algo que me impresione, que me conmueva o que me alegre… Lo que sea que pueda romper la indiferencia que ambos me provocan.

Saki alterno su único y vivaz ojo verde entre ambos muchachos, dándoles a entender que lo que quería lo que quería en aquel mismo instante.
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Mensajes en este tema
Saki, el arte viviente - por Hanamura Kazuma - 28/12/2019, 03:43
RE: Saki, el arte viviente - por Hanamura Kazuma - 28/02/2020, 23:58


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