3/03/2020, 03:55
—Entrá, vení, rápido —le llamo Karamaru.
El peliblanco arrojo unos cuantos golpes hacia la oscuridad con su bokken y se apresuró a entrar al apartamento. Se le podía ver agitado, sosteniendo en alto su espada de madera en la mano derecha y un pedazo de pasamanos en su izquierda. Tomo el garrote improvisado y aporreo algunas manos que trataban de colarse por la hendidura, para luego atravesarlo en donde solía estar el enorme pasador de hierro de la puerta.
—No encontré una mierda, y no tenemos tiempo para un carajo. Lo único piola es la cosa de ahí. —Señalo con un poco de resignación la caja fuerte—. La verga esa no se abre, y pesa un huevo, pero es lo único que encontré que puede llegar a tener algo que sirva. La idea: hay un ventanal.
—No entiendo —dijo agitado y confundido, intercalando miradas entre Karamaru, la ventana misteriosa y la puerta que amenazaba con venirse abajo.
—Agarramo' la cosa esta, la tiramos por la ventana esa y si se rompe se rompe. En teoría si solo buscamos un cuaderno, y llega a estar ahí adentro no lo debería de pasar nada... espero. Después nos la tomamos por ahí rápido, agarramos lo que sea que haya quedado en el piso y nos re tomamos el palo a los pedos.
—Eso es una locura… —dijo alternando de nuevo la vista entre sus tres preocupaciones—. Pero me parece interesante: hagámoslo.
Era una lástima que los muchachos combinasen tan poca fuerza, puesto que la caja se movía con la lentitud de un cadáver, uno gordo y pesado. En cierto momento, mientras la desplazaban lentamente por la sala, en medio del errático golpear en la puerta y goterones de sudor, Karamaru notaria como pisaba algo blando y grande. Hubiese podido pensar que era un cojín perdido, si no fuera por el…
…de una enorme rata que se retorció bajo su pie y que decidió defenderse arremetiendo y enfrascándose en franca lucha con su pierna, chillando y arañando como solo su especie y tamaño conejuno le permitían.
El peliblanco arrojo unos cuantos golpes hacia la oscuridad con su bokken y se apresuró a entrar al apartamento. Se le podía ver agitado, sosteniendo en alto su espada de madera en la mano derecha y un pedazo de pasamanos en su izquierda. Tomo el garrote improvisado y aporreo algunas manos que trataban de colarse por la hendidura, para luego atravesarlo en donde solía estar el enorme pasador de hierro de la puerta.
—No encontré una mierda, y no tenemos tiempo para un carajo. Lo único piola es la cosa de ahí. —Señalo con un poco de resignación la caja fuerte—. La verga esa no se abre, y pesa un huevo, pero es lo único que encontré que puede llegar a tener algo que sirva. La idea: hay un ventanal.
—No entiendo —dijo agitado y confundido, intercalando miradas entre Karamaru, la ventana misteriosa y la puerta que amenazaba con venirse abajo.
—Agarramo' la cosa esta, la tiramos por la ventana esa y si se rompe se rompe. En teoría si solo buscamos un cuaderno, y llega a estar ahí adentro no lo debería de pasar nada... espero. Después nos la tomamos por ahí rápido, agarramos lo que sea que haya quedado en el piso y nos re tomamos el palo a los pedos.
—Eso es una locura… —dijo alternando de nuevo la vista entre sus tres preocupaciones—. Pero me parece interesante: hagámoslo.
Era una lástima que los muchachos combinasen tan poca fuerza, puesto que la caja se movía con la lentitud de un cadáver, uno gordo y pesado. En cierto momento, mientras la desplazaban lentamente por la sala, en medio del errático golpear en la puerta y goterones de sudor, Karamaru notaria como pisaba algo blando y grande. Hubiese podido pensar que era un cojín perdido, si no fuera por el…
¡HIIIIC!
…de una enorme rata que se retorció bajo su pie y que decidió defenderse arremetiendo y enfrascándose en franca lucha con su pierna, chillando y arañando como solo su especie y tamaño conejuno le permitían.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
