4/03/2020, 06:40
"Losabíalosabía. Lomolestéaaaaaaaah" pensó Ranko, con un dejo de desesperación.
Mas cuando estaba a punto de dejar de tocar, tomar sus cosas y desaparecer del mundo por la vergüenza de haber interrumpido a un músico, las notas que venían del cuarto de al lado respondieron. Se entrelazaron con las que ella hacía, y pronto Ranko imaginó dos mariposas volando grácilmente en un campo de flores, a veces al unísono, a veces a un destiempo perfecto, siempre en armonía.
La Kusajin sintió un cambio en la suave melodía. La siguiente tonada tenía más confianza. Ranko no reconocería la tonada, pues había tenido crianza diferente, aunque sí pensó que era más que improvisación. Bajó la intensidad de sus soplidos para darle más espacio a la melodía de su vecino. Después de unos momentos de disfrutar la música del flautista de al lado, Ranko volvió a tocar, intentando tomar las últimas notas que había escuchado y hacerlas suyas, de ambos, hacer una transición hacia una melodía que ella conocía: una más alegre, más stacatto, ligeramente más viva, como dos gazapos saltando y danzando en primavera.
"Será como una conversación. Flautista-san me acaba de contar algo suave y calmado, como un niño antes de dormir. Yo le diré lo mucho que me gusta moverme."
Si Flautista-san respondía de la misma manera, Ranko bajaría el volumen de su melodía. Sería como si cada quien tuviese algo que decirle al otro.
Mas cuando estaba a punto de dejar de tocar, tomar sus cosas y desaparecer del mundo por la vergüenza de haber interrumpido a un músico, las notas que venían del cuarto de al lado respondieron. Se entrelazaron con las que ella hacía, y pronto Ranko imaginó dos mariposas volando grácilmente en un campo de flores, a veces al unísono, a veces a un destiempo perfecto, siempre en armonía.
La Kusajin sintió un cambio en la suave melodía. La siguiente tonada tenía más confianza. Ranko no reconocería la tonada, pues había tenido crianza diferente, aunque sí pensó que era más que improvisación. Bajó la intensidad de sus soplidos para darle más espacio a la melodía de su vecino. Después de unos momentos de disfrutar la música del flautista de al lado, Ranko volvió a tocar, intentando tomar las últimas notas que había escuchado y hacerlas suyas, de ambos, hacer una transición hacia una melodía que ella conocía: una más alegre, más stacatto, ligeramente más viva, como dos gazapos saltando y danzando en primavera.
"Será como una conversación. Flautista-san me acaba de contar algo suave y calmado, como un niño antes de dormir. Yo le diré lo mucho que me gusta moverme."
Si Flautista-san respondía de la misma manera, Ranko bajaría el volumen de su melodía. Sería como si cada quien tuviese algo que decirle al otro.
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