21/03/2020, 18:02
Kazuma dejo a un lado la pata de mono y los documentos: la primera no la iban a necesitar, además de que no era el tipo de cosas que alguien quisiese cerca; mientras que la segunda era digna de ser revisada más tarde, concienzudamente.
Abandonaron su base temporal y se pusieron en camino. El oeste de la ciudad resultaba más agradable que los dos últimos sitios que habían visitado, aunque de todas formas la gente parecía andar con cuidado. No les costó mucho llegar al sector comercial conocido solamente como Látigo, un sitio bastante activo considerando que eran pasada la medianoche. Su caminata, finalmente, les llevo hasta el frente del ansiado local. Estaba bien iluminado y en la parte superior había un gran letrero con el nombre La tuna de oro y con la añadidura de que trabajaban las veinticuatro horas. Los jóvenes se acercarían a la entrada principal, donde les salió al encuentro un sujeto de aspecto intimidante.
—La taquilla para empeñar se encuentra por allá —dijo, interponiéndose en su camino y señalando al otro extremo del edificio.
—Buenas, estamos buscando a Yoshihiro —dijo lacónicamente.
—Ah, ¿sí? ¿y cómo para qué? —pregunto, llevando la mano al bolsillo mientras que otros dos sujetos se colocaban tras de ellos—. Ustedes no son de por aquí, y aquí no nos gustan los forasteros, menos si son ninjas.
—Le buscamos por cuestión de negocios —declaro, manteniéndose calmado—. Hay algo que queremos obtener y él es la persona capaz de proporcionárnoslo.
—Ya… ¿de cuánto estamos hablando? —dijo, bajando un poco la tensión, y poniéndoles a prueba para asegurarse de que la cantidad involucrada fuese lo suficiente para molestar al jefe.
Kazuma le hizo un gesto a Karamaru, era su momento de hablar y de mostrar la pasta.
Abandonaron su base temporal y se pusieron en camino. El oeste de la ciudad resultaba más agradable que los dos últimos sitios que habían visitado, aunque de todas formas la gente parecía andar con cuidado. No les costó mucho llegar al sector comercial conocido solamente como Látigo, un sitio bastante activo considerando que eran pasada la medianoche. Su caminata, finalmente, les llevo hasta el frente del ansiado local. Estaba bien iluminado y en la parte superior había un gran letrero con el nombre La tuna de oro y con la añadidura de que trabajaban las veinticuatro horas. Los jóvenes se acercarían a la entrada principal, donde les salió al encuentro un sujeto de aspecto intimidante.
—La taquilla para empeñar se encuentra por allá —dijo, interponiéndose en su camino y señalando al otro extremo del edificio.
—Buenas, estamos buscando a Yoshihiro —dijo lacónicamente.
—Ah, ¿sí? ¿y cómo para qué? —pregunto, llevando la mano al bolsillo mientras que otros dos sujetos se colocaban tras de ellos—. Ustedes no son de por aquí, y aquí no nos gustan los forasteros, menos si son ninjas.
—Le buscamos por cuestión de negocios —declaro, manteniéndose calmado—. Hay algo que queremos obtener y él es la persona capaz de proporcionárnoslo.
—Ya… ¿de cuánto estamos hablando? —dijo, bajando un poco la tensión, y poniéndoles a prueba para asegurarse de que la cantidad involucrada fuese lo suficiente para molestar al jefe.
Kazuma le hizo un gesto a Karamaru, era su momento de hablar y de mostrar la pasta.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
