30/03/2020, 16:07
El pastor agachó la cabeza y, sin atreverse a decir más, les hizo señas apra que le siguieran por el pueblo. El genin se acercó a su compañera para que colocase su brazo sobre su hombro y ayudarla a caminar correctamente. Se notaba que estaba bastante afectada y no podía emprender un viaje así hacia Amegakure. Él debía quedarse pues tenia una cita con Takumi, así que debía encargarle a ella el informe hacia la Arashikage. La miró sin mostrar preocupación pero, realmente preocupado. Caminaron por el pueblo lentamente, pues el pastor sabía perfectamente lo difícil que sería apra ella caminar rápido si él comenzaba a subir el ritmo.
-Ren... Yo debo quedarme aquí, tengo una cita con un amigo a final de mes. Una vez te recuperes... ¿Te importaría dar el informe a ti? -Preguntó por suavidad y conociendo perfectamente el enfado de su compañera.
El hombre caminó brevemente pues el pueblo no era demasiado grande. Llegaron pues finalmente hasta una casa de piedra un poco menos humilde que la suya. Parecía tener un pequeño jardín con algunas flores loo cual indicaba que quien vivía allí ten´´ia un poco más de poder adquisitivo que el resto de los habitantes del pueblo. El pastor se volvió hacia ellos y tras hacer una reverencia se dirigió directamente a la shinobi.
-Esta es la casa de la sanadora... Yo correré con todos los gastos de tu recuperación. Lo siento... -Dijo aún sin mirarles a la cara.
El amejín se volvió hacia ella para ver qué era lo que decía y la ayudó a entrar en el jardín, para picar a la puerta después. Allí es donde pasaría unos días y se recuperaría. Posibblemente Kisame la visitaría a diario mientras estuviera allí, aunque no lo parezca, era alguien que se preocupaba de sus compañeros, mas aún cuando hacía poco ambos se habían jugado la vida juntos...
-Ren... Yo debo quedarme aquí, tengo una cita con un amigo a final de mes. Una vez te recuperes... ¿Te importaría dar el informe a ti? -Preguntó por suavidad y conociendo perfectamente el enfado de su compañera.
El hombre caminó brevemente pues el pueblo no era demasiado grande. Llegaron pues finalmente hasta una casa de piedra un poco menos humilde que la suya. Parecía tener un pequeño jardín con algunas flores loo cual indicaba que quien vivía allí ten´´ia un poco más de poder adquisitivo que el resto de los habitantes del pueblo. El pastor se volvió hacia ellos y tras hacer una reverencia se dirigió directamente a la shinobi.
-Esta es la casa de la sanadora... Yo correré con todos los gastos de tu recuperación. Lo siento... -Dijo aún sin mirarles a la cara.
El amejín se volvió hacia ella para ver qué era lo que decía y la ayudó a entrar en el jardín, para picar a la puerta después. Allí es donde pasaría unos días y se recuperaría. Posibblemente Kisame la visitaría a diario mientras estuviera allí, aunque no lo parezca, era alguien que se preocupaba de sus compañeros, mas aún cuando hacía poco ambos se habían jugado la vida juntos...
