31/03/2020, 06:33
«Volátil, ¿será eso un desafío? Que divertido es joder con esa gente, aunque me parece que con estos se iría demasiado a la mierda.»
Karamaru entendió el mensaje y pensó en guardarse los chistes para otros momentos. Agradeció el pase con un leve gesto con la cabeza y se adentro en el edificio y su largo recorrido. Por un momento pensó que los estaban mareando, por otro que simplemente los mandaban a lo más profundo para poder cortarlos en pedacitos. No fue ninguna de ambas pero al menos se entretenía imaginando para no prestar atención a su entorno.
— ¿Cómo andas, loco? Venimos por algo importante.— se animó a hablar sin ningún trato especial, tal como él había hecho.
— Pasa lo siguiente. Tengo a las viejas, mi familia, medio hechas mierdas. En cualquier momento empiezan a hacer caput una por una y la realidad es que por más que no tenga mucha relación no da que estiren la pata. Tienen una maldición o que se yo mierda encima que les metió un puto de estos hijos de putas. Los del... del... Velo de Amanozako. Y los venimos buscando hace rato y terminamos llegando hasta acá.
— Por lo que entendemos nosotros vos nos podés mandar con ellos. Tenemos que solucionar esto, que las viejas vuelvan a estar bien, ¿viste? Así que... eso digamos que es básicamente para ser concisos. Tenemos que llegar a estos del Velo de Amanovergas.
Karamaru no emanaba particularmente confianza pero su facilidad para hablar y estirar sus ideas le ayudaba a moverse relativamente bien en la explicación y no caer en la tartamudez que conllevaban los nervios y el miedo.
Karamaru entendió el mensaje y pensó en guardarse los chistes para otros momentos. Agradeció el pase con un leve gesto con la cabeza y se adentro en el edificio y su largo recorrido. Por un momento pensó que los estaban mareando, por otro que simplemente los mandaban a lo más profundo para poder cortarlos en pedacitos. No fue ninguna de ambas pero al menos se entretenía imaginando para no prestar atención a su entorno.
— ¿Cómo andas, loco? Venimos por algo importante.— se animó a hablar sin ningún trato especial, tal como él había hecho.
— Pasa lo siguiente. Tengo a las viejas, mi familia, medio hechas mierdas. En cualquier momento empiezan a hacer caput una por una y la realidad es que por más que no tenga mucha relación no da que estiren la pata. Tienen una maldición o que se yo mierda encima que les metió un puto de estos hijos de putas. Los del... del... Velo de Amanozako. Y los venimos buscando hace rato y terminamos llegando hasta acá.
— Por lo que entendemos nosotros vos nos podés mandar con ellos. Tenemos que solucionar esto, que las viejas vuelvan a estar bien, ¿viste? Así que... eso digamos que es básicamente para ser concisos. Tenemos que llegar a estos del Velo de Amanovergas.
Karamaru no emanaba particularmente confianza pero su facilidad para hablar y estirar sus ideas le ayudaba a moverse relativamente bien en la explicación y no caer en la tartamudez que conllevaban los nervios y el miedo.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘ Telepatía ◘