Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#41
Pero antes de que cada uno hiciese su acción, el científico pareció reaccionar y abrir los ojos cuando el canino bajó con la niña ens u lomo, aunque no se podría decir lo mismo de la pequeña que parecía tener la mirada perdida en todo momento.

—¿Kaede?— Parpadeó con el ojo que si tenía párpado.

—¿Papá?— Respondió sin emoción.

—¡Kaede!— El hombre dejó de lado en lo que estaba trabajando y se apresuró para tomar a la niña con ambas manos y levantarla. —Estás aquí, no iba a perderte dos veces — Su voz sonaba feliz, pero a su vez era extraña. No era la típica alegría que surgía tras aliviarse de una preocupación.

Ya para cuando Daigo y Etsu subieron, pudieron avistarlo a la lejanía. Etsu podría definir su silueta mucho mejor gracias a su aguda visión: Un animal con patas anormalmente largas, con una figura esbelta en el torso que se iba engrosando ya llegando a sus cuartos traseros. La cola, o mejor dicho, las colas, eran cómo las de un cocodrilo y eran mucho más robustas. De pronto, aparentemente la bestia los identificó a ellos también y se terminó parando momentáneamente sobre sus dos patas traseras mientras alzaba el hocico al cielo para aullar a las nubes. Sus patas delanteras tenían dedos largos, casi humanoides pero con uñas exageradamente largas.

Y entonces la bestia volvió a su postura salvaje, echando carrera a toda velocidad hasta la posición de los shinobi.
[Imagen: 7FT8VMk.gif]

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~Ausente los fines de semana~
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Mensajes en este tema
RE: Dónde alguna vez hubo una sonrisa - por King Roga - 12/04/2020, 21:45


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