28/04/2020, 12:22
—No dudo de su palabra Miura-san, sin embargo, espere a ver nuestra playa, es probable que acabe gustandole mas que las del pais del bosque.
— No, lo cierto es que del País del Bosque solo he visto los bosques, la verdad. Apenas me he adentrado demasiado, me aseguraré de pasarme por sus playas la próxima vez que vaya. Pero sí, las playas de Uzushiogakure son las más bonitas que he visto hasta ahora.
Al parecer el comentario de la peliazul había destapado varias ampollas en los muchachos que aseguraban que las playas del Remolino no solo eran inigualables, sino que, además, afirmaban ser la vanguardia en lo que a playas se refería.
— Vaya, vaya, así que el listón está alto. Espero que tengáis razón
Y unos metros más tarde, el silencio se adueñó de aquel trio para mostrar las famosas playas de arena blanca de Uzushiogakure. Los ojos de la cantante la delataban por completo. Abiertos como si fueran dos naranjas y la boca medio abierta cuando pudo ver aquel espectaculo para los sentidos. Primero el inmediato de la vista, para después dar paso al olfato que permitía que los aromas que desprendían el agua salada y la arena se colasen dentro de las fosas nasales de la peliazul. Luego se acuclilló para agarra un puñado de aquella arena.
— Vale, Reiji tenía razón. Qué maravilla... — admitió con un hilo de voz mientras volvía a recuperar la verticalidad.
— No, lo cierto es que del País del Bosque solo he visto los bosques, la verdad. Apenas me he adentrado demasiado, me aseguraré de pasarme por sus playas la próxima vez que vaya. Pero sí, las playas de Uzushiogakure son las más bonitas que he visto hasta ahora.
Al parecer el comentario de la peliazul había destapado varias ampollas en los muchachos que aseguraban que las playas del Remolino no solo eran inigualables, sino que, además, afirmaban ser la vanguardia en lo que a playas se refería.
— Vaya, vaya, así que el listón está alto. Espero que tengáis razón
Y unos metros más tarde, el silencio se adueñó de aquel trio para mostrar las famosas playas de arena blanca de Uzushiogakure. Los ojos de la cantante la delataban por completo. Abiertos como si fueran dos naranjas y la boca medio abierta cuando pudo ver aquel espectaculo para los sentidos. Primero el inmediato de la vista, para después dar paso al olfato que permitía que los aromas que desprendían el agua salada y la arena se colasen dentro de las fosas nasales de la peliazul. Luego se acuclilló para agarra un puñado de aquella arena.
— Vale, Reiji tenía razón. Qué maravilla... — admitió con un hilo de voz mientras volvía a recuperar la verticalidad.
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
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