8/06/2020, 14:39
(Última modificación: 8/06/2020, 14:43 por Tsukiyama Daigo. Editado 1 vez en total.)
«¡Está lista!»
El sonido del metal chocando contra el metal alertó a Daigo, pero eso no lo detuvo en lo absoluto. Por supuesto que ahora que había empezado no había ninguna manera de detenerlo.
Apenas el chico salió de la nube de humo se encontró cara a cara con las mismas esposas que había lanzado hacía, pero eso no cambió en lo absoluto su sonrisa o su mirada llena de determinación, o al menos no lo hizo hasta que...
... desapareció en una pequeña nube de humo.
«¡Está lista!» se repitió, saliendo de la nube de humo directamente hacia arriba, dando un enorme salto de casi diez metros de altura, evitando la mermelada que estaba a punto de atraparlo.
Un espectro de chakra apareció al lado del peliverde, que no tardó en cogerlo directamente de la cabeza, antes de concentrar una gran cantidad de chakra en su brazo.
—¡TSUKIYAMA...! —anunció con orgullo a la par que lanzaba el clon con fuerza directamente hacia Ayame—. ¡RYŪSEI-GUN!
El clon cayó como un meteoro buscando impactar directamente con Ayame.
Al primero le siguieron decenas de clones distintos, que fueron todos lanzados en cuestión de segundos no directamente sobre Ayame, sino sobre ella y sobre la zona diez metros a la redonda.
—¡VAMOS, VAMOS, VAMOS, VAMOS VAMOS! —exclamaban al vuelo, incapaces de contener la emoción del original.
Cada uno de ellos dejaba la misma estela verdosa tras de sí, que creó un pequeño espectáculo de luces durante los pocos segundos en los que los meteoros fueron lanzados, hasta que simplemente se detuvo.
Al último proyectil lanzado le siguió otro más, solo que este no dejaba una estela tan brillante tras de sí, ni gritaba, ni nada. Simplemente caía, exhausto por el esfuerzo que acababa de hacer.
Si nada lo detenía, Daigo sería el último meteoro en estrellarse contra el estadio.
El sonido del metal chocando contra el metal alertó a Daigo, pero eso no lo detuvo en lo absoluto. Por supuesto que ahora que había empezado no había ninguna manera de detenerlo.
Apenas el chico salió de la nube de humo se encontró cara a cara con las mismas esposas que había lanzado hacía, pero eso no cambió en lo absoluto su sonrisa o su mirada llena de determinación, o al menos no lo hizo hasta que...
... desapareció en una pequeña nube de humo.
«¡Está lista!» se repitió, saliendo de la nube de humo directamente hacia arriba, dando un enorme salto de casi diez metros de altura, evitando la mermelada que estaba a punto de atraparlo.
Un espectro de chakra apareció al lado del peliverde, que no tardó en cogerlo directamente de la cabeza, antes de concentrar una gran cantidad de chakra en su brazo.
—¡TSUKIYAMA...! —anunció con orgullo a la par que lanzaba el clon con fuerza directamente hacia Ayame—. ¡RYŪSEI-GUN!
El clon cayó como un meteoro buscando impactar directamente con Ayame.
Al primero le siguieron decenas de clones distintos, que fueron todos lanzados en cuestión de segundos no directamente sobre Ayame, sino sobre ella y sobre la zona diez metros a la redonda.
—¡VAMOS, VAMOS, VAMOS, VAMOS VAMOS! —exclamaban al vuelo, incapaces de contener la emoción del original.
Cada uno de ellos dejaba la misma estela verdosa tras de sí, que creó un pequeño espectáculo de luces durante los pocos segundos en los que los meteoros fueron lanzados, hasta que simplemente se detuvo.
Al último proyectil lanzado le siguió otro más, solo que este no dejaba una estela tan brillante tras de sí, ni gritaba, ni nada. Simplemente caía, exhausto por el esfuerzo que acababa de hacer.
Si nada lo detenía, Daigo sería el último meteoro en estrellarse contra el estadio.
![[Imagen: IMG-20210515-202948-586.png]](https://i.ibb.co/fqtcMG8/IMG-20210515-202948-586.png)
¡Muchas gracias a Nao por el sensual avatar y a Ranko por la pedazo de firma!
Team pescado.