Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
Ya veo, ya veo —dijo la maestra mientras apuraba un vaso de leche y un trozo de pan. Su mente parecía estar trabajando—. Escuchar opiniones como las suyas de verdad despierta mi sentido de la aventura.

Saki-san —llamo su atención el peliblanco—. Ya que estamos aquí, me gustaría tratar el motivo de mi visita.

Ya… Negocios, ¿cierto? —su gesto se arrugo un poco, le fastidiaban un poco esas cosas; pero viendo la buena voluntad de sus invitados se sentía más dispuesta a hablar—. Adelante.

Vera, en Kusagakure soy parte de un grupo (pequeño pero creciente) que trata de acercar las artes y la cultura a los ninjas —La maestra sonrió un poco, aquello si era mucho más de su interés—. Mi maestro, un marionetista, me conto que su arte no es que sea poco habitual; pero que si es poco conocido por la generalidad de los jóvenes. Es el caso contrario del kenjutsu o ninjutsu. Por eso, y con el patrocinio económico de unos cuantos amigos, me he dispuesto a colaborar en la creación de un museo de “herramientas e ingenios ninja”.

»Sera algo pequeño, al menos en principio, pero creo que sería una maravilla si pudiera facilitarle algunas de sus marionetas.

Saki se quedó pensativa un rato, como procesando la idea a la par que comía.

Tu también eres un marionetista, ¿Qué harías en mi lugar? —pregunto, dirigiéndose a Takumi.
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Mensajes en este tema
Saki, el arte viviente - por Hanamura Kazuma - 28/12/2019, 03:43
RE: Saki, el arte viviente - por Hanamura Kazuma - 15/06/2020, 17:18


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