17/06/2020, 19:30
Entró al cuarto, pero por el momento todo estaba perfectamente normal, o al menos eso frente a sus ojos. Cuando estaba por abrir la siguiente puerta sintió un extraño aire en la nuca, la puerta se corrió y entonces se encontró... Con otra habitación exactamente igual. El mismo piso de tatami, la misma mesita, los mismos cojines y la misma puerta al final. Quizá la única diferencia es que ahora el mantel era celeste y los asientos rosa, pero de ahí, poca o nula diferencia.
«Supongo, que cuando dijeron que teníamos carta libre, lo decía en su totalidad.» Se dijo divertido mientras parecía entrar a lo que parecía ser un dormitorio personal. No podría decir a quién pertenecía, pero al abrir el closet y ver los tacuches supuso se traba del cuarto de alguno de los dos hermanos. «No es que no confíe en los clientes pero... Bueno, en realidad no confío en ellos.» Examinó un escritorio que estaba cerca de una ventana. Ahí, parecía haber unos documentos referentes a una solicitud para demoler la mansión y construir encima un orfanato. «¿Por qué no simplemente remoderlarla?» Se cuestinó el genin. «Sin duda alguien ya está haciendo planes para cuando tenga este edificio en sus manos, ¿pero porqué un orfanato? Eso genera más gasto que ganancia.» Seguía dudando de la sinceridad de los hermanos Tainan.
Con sigilo, salió de la habitación, cuando sus animales de tinta volvían a él. Sacó un pergamino, y de pronto el texto quedó inscrito en él solo para revelarle que en efecto. «No hay nada, y eso es lo raro.» Ni marcas raras, ni personal de trabajo más allá del mayordomo. «Debo volver con Ren, aquí hay gato encerrado.» Se dirigió de regreso al corredor, por aquello de que pro alguna casualidad ella hubiese regresado.
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«Supongo, que cuando dijeron que teníamos carta libre, lo decía en su totalidad.» Se dijo divertido mientras parecía entrar a lo que parecía ser un dormitorio personal. No podría decir a quién pertenecía, pero al abrir el closet y ver los tacuches supuso se traba del cuarto de alguno de los dos hermanos. «No es que no confíe en los clientes pero... Bueno, en realidad no confío en ellos.» Examinó un escritorio que estaba cerca de una ventana. Ahí, parecía haber unos documentos referentes a una solicitud para demoler la mansión y construir encima un orfanato. «¿Por qué no simplemente remoderlarla?» Se cuestinó el genin. «Sin duda alguien ya está haciendo planes para cuando tenga este edificio en sus manos, ¿pero porqué un orfanato? Eso genera más gasto que ganancia.» Seguía dudando de la sinceridad de los hermanos Tainan.
Con sigilo, salió de la habitación, cuando sus animales de tinta volvían a él. Sacó un pergamino, y de pronto el texto quedó inscrito en él solo para revelarle que en efecto. «No hay nada, y eso es lo raro.» Ni marcas raras, ni personal de trabajo más allá del mayordomo. «Debo volver con Ren, aquí hay gato encerrado.» Se dirigió de regreso al corredor, por aquello de que pro alguna casualidad ella hubiese regresado.
