1/08/2020, 20:28
Yuna suspiró. ¿Qué podía hacer? Ella no era Shiten. No era una fortaleza. Y además estaba peleando contra sí misma también. Ella quería darles una C, si ambos estaban confiados, ¿qué podía salir mal? ¡El entusiasmo superaba a la estadística! Sin embargo, las palabras de Paddo que le decían que estaba poniendo en riesgo a los ninjas resonaban en su cabeza.
— Puedes confiar en mí, Yuna-senpai.
No era que Toshio fuese siquiera minimamente carismatico, sino que ella misma confiaba en ellos. En Kinumi, en Toshio, en todos los genins y chunins de la villa. Confiaba en lo que eran capaces.
— Está bien, chicos. Está bien. — volvió a suspirar.
Sacó un pergamino de uno de los cajones y se lo pasó a Kinumi, que lo agarró como si fuese de oro.
— Ahora iros de aquí antes de que me arrepienta.
— ¡Gracias, Yuna-senpai! ¡Eres la mejor, Yuna-senpai!
A la Uchiha no se lo tuvo que repetir dos veces. Tras hacerle una leve reverencia salió por patas del lugar, parándose en la puerta a esperar a Toshio para abrir el pergamino. Después de leerlo se lo pasaría a Toshio, aprovechando para localizar la villa que señalaba el pergamino en un mapa que había sacado de su portaobjetos.
— Mmm... Está bastante lejos de la estación de ferrocarril... al final nos tocara caminar bastante igualmente.
— Puedes confiar en mí, Yuna-senpai.
No era que Toshio fuese siquiera minimamente carismatico, sino que ella misma confiaba en ellos. En Kinumi, en Toshio, en todos los genins y chunins de la villa. Confiaba en lo que eran capaces.
— Está bien, chicos. Está bien. — volvió a suspirar.
Sacó un pergamino de uno de los cajones y se lo pasó a Kinumi, que lo agarró como si fuese de oro.
— Ahora iros de aquí antes de que me arrepienta.
— ¡Gracias, Yuna-senpai! ¡Eres la mejor, Yuna-senpai!
A la Uchiha no se lo tuvo que repetir dos veces. Tras hacerle una leve reverencia salió por patas del lugar, parándose en la puerta a esperar a Toshio para abrir el pergamino. Después de leerlo se lo pasaría a Toshio, aprovechando para localizar la villa que señalaba el pergamino en un mapa que había sacado de su portaobjetos.
— Mmm... Está bastante lejos de la estación de ferrocarril... al final nos tocara caminar bastante igualmente.