23/08/2020, 18:23
—¿Ofenderme? Ahm… N-no, por supuesto que no, Morikawa-san —Ranko negó con un leve movimiento de la cabeza —¿Me ha pasado… antes? Ahm… Creo… Creo que sí… ¡Pero no pasa nada!
Ranko supuso que se refería a que pronunciaran mal su nombre. Recordó aquella vergonzosa escena en que Aotsuki Ayame le llamó “Manko”.
—Oh, no ha sido mucho —Hokoji leyó el pergamino y lo devolvió a Ranko, quien lo aceptó con un suave movimiento de cabeza. El joven parecía alguien educado, lo que relajaría a la chica un poco más. Él soltó una pregunta que podría haberse sentido fuera de lugar, hasta que Ranko recordó que la primera vez que se encontró con King Rga le preguntó por su animal favorito en medio de la pelea. Los nervios eran altos traidores —. Y-yo… No. Es… Es curioso, me encantan los conejos, pero nunca he tenido ninguno (ni ningún otro animal) de mascota.
Lo siguió pensando por varios segundos más. ¿En serio nunca había pedido un conejo a sus padres? Siendo honesta, no le hubiese sorprendido que se lo dieran, de pedirlo. ¿Tal vez respetaba demasiado la libertad de las criaturas?
—¿N-nos ponemos en marcha, Morikawa-san? —Ranko haría un gesto con la mano para poder partir, esperando a la decisión de su compañero. Mientras tanto, le regresaría la pregunta —. ¿Y ha tenido Morikawa-san mascotas?
Los ojos del joven permanecían sobre el rostro de la kunoichi, inmóviles. Ranko tragó saliva. ¿Acaso se trataba de alguien con un problema similar al suyo o al de Kazuma? ¿Alguien que no sabe bien relacionarse con otros?
”¡Nos llevaremos bien, si ese es el caso! Creo… ¡Qué cosas más raras hay entre la gente particular!”
Ranko supuso que se refería a que pronunciaran mal su nombre. Recordó aquella vergonzosa escena en que Aotsuki Ayame le llamó “Manko”.
—Oh, no ha sido mucho —Hokoji leyó el pergamino y lo devolvió a Ranko, quien lo aceptó con un suave movimiento de cabeza. El joven parecía alguien educado, lo que relajaría a la chica un poco más. Él soltó una pregunta que podría haberse sentido fuera de lugar, hasta que Ranko recordó que la primera vez que se encontró con King Rga le preguntó por su animal favorito en medio de la pelea. Los nervios eran altos traidores —. Y-yo… No. Es… Es curioso, me encantan los conejos, pero nunca he tenido ninguno (ni ningún otro animal) de mascota.
Lo siguió pensando por varios segundos más. ¿En serio nunca había pedido un conejo a sus padres? Siendo honesta, no le hubiese sorprendido que se lo dieran, de pedirlo. ¿Tal vez respetaba demasiado la libertad de las criaturas?
—¿N-nos ponemos en marcha, Morikawa-san? —Ranko haría un gesto con la mano para poder partir, esperando a la decisión de su compañero. Mientras tanto, le regresaría la pregunta —. ¿Y ha tenido Morikawa-san mascotas?
Los ojos del joven permanecían sobre el rostro de la kunoichi, inmóviles. Ranko tragó saliva. ¿Acaso se trataba de alguien con un problema similar al suyo o al de Kazuma? ¿Alguien que no sabe bien relacionarse con otros?
”¡Nos llevaremos bien, si ese es el caso! Creo… ¡Qué cosas más raras hay entre la gente particular!”
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