Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#4
Apenas el suave crujido de los pasos de Juro fue tan audible como para alzarse por sobre el susurro chisporroteante de las llamas en la lumbre, el mentado viajero se apoyó en el suelo con la mano zurda, recostándose ligeramente. Un par de rubíes brillaron en la oscuridad, mirando —no, viendo— más allá del disfraz del muchacho, como dos luceros ocultos por el resplandor de la hoguera. Una carcajada brotó de la garganta del extraño, que volvió a arrearle a la calabaza antes de hablar. Cuando lo hizo, su voz sonó aguardientosa y un poco ronca, pero teñida del inconfundible color de la nostalgia.

Bueno, eso depende de quién pregunte —disparó sin reservas. Luego se ajustó el sombrero de paja sobre la cabeza—. Para el ilustre jinchūriki de Kusagakure creo que me encuentro lo suficientemente bien.

Rió otra vez, por lo bajo. El hecho de que Juro se le hubiese acercado en su Henge sólo podía significar que o bien no le había reconocido —no hubiera sido fácil hacerlo, tuvo que admitir— o bien tenía la memoria de un caracol. Al instante se le vinieron a la cabeza las imágenes de aquellos curiosos afiches que las Villas tenían por costumbre usar para identificar a cualquier antiguo empleado ahora non grato, con un retrato robot del jovencito Juro y la cuantiosa suma de treinta mil ryōs bajo el mismo.

Hay que joderse, treinta mil. Supongo que no es mala puntuación por haberse cepillado a un Kage.

Previendo que el otro se pondría en guardia al ser mentado, Akame se apresuró a levantar ambas manos y levantar la bandera blanca —metafóricamente—, no sin cierta sorna.

Pero no te juzgo, ¿eh, compañero? Sólo dime una cosa, que ahora me has picado la curiosidad... —se inclinó ligeramente hacia el muchacho, dejando que la luz de la lumbre iluminara sus ojos encendidos con el Sharingan y proyectase una siniestra sombra sobre sus facciones castigadas—. ¿Cuánto crees que habrán subido la mía? Con gusto me acercaría a Inaka para comprobarlo, pero ¿sabes? Creo que he desarrollado cierta agorafobia estos últimos meses. Y es un trastorno muy serio.
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Flama, Verano de 220

¿Eres nuevo en el rol? ¡Echa un vistazo a mi Compendio de Buenas Prácticas!
Responder


Mensajes en este tema
RE: El destino de los desterrados - por Uchiha Akame - 4/02/2021, 19:26


This forum uses Lukasz Tkacz MyBB addons.