9/02/2021, 16:14
(Última modificación: 9/02/2021, 16:15 por Eikyuu Juro. Editado 1 vez en total.)
Juro, con toda la educación que pudo manifestar, declinó la oferta.
— Gracias, pero no tengo sed — Sabía que no estaba envenenado. Al fin y al cabo, le había visto beberlo numerosas veces. Pero no quería compartir nada con nadie y menos en un lugar como el desierto. Ahí la bebida escaseaba y el acto de dejar algo le parecía un gran favor. Además, si era lo que sospechaba, Juro no estaba acostumbrado a beber.
Akame se recostó, aparentemente bajando la guardia. Juro, tras mucho pensarlo, decidió sentarse frente a él y cerca de la hoguera, demostrando que, hasta cierto punto, se mostraba comunicativo. Aunque el frío de la arena le quemaba por dentro, se mantuvo impasible y trató de no estremecerse.
No le pasó por alto el comentario de Akame. Supo que, a sus pies, también tenía otra historia, probablemente trágica.
Por supuesto, no le reprochó ni le recriminó ningún acto. En su lugar, quiso aconsejarle. Era curioso, pero parecía que su historia verdaderamente le había despertado alguna clase de vena sensible, muy en el fondo. O quizá, Akame se veía reflejado en él, en sus inicios. Fuera lo que fuera, agradeció poder conversar con una persona que verdaderamente no le juzgaba. Bueno, ya de paso, se agradecía conversar con una persona tranquilamente. Sus preguntas habían sido insistentes, pero en ningún momento se jugaba el cuello por no contestarlas.
— Tienes razón — aunque ese "puto viejo" le sonaba de lo más inecesario. El Morikage no merecía ser desprestigiado tras su muerte. El resto de la frase que Akame dijo le fascinó. Nunca se le habría ocurrido el escudarse en sus defectos como manera de sobrevivir. Pero comprendió que hasta ahora, es lo que había hecho. Se había metido en el papel de un exiliado, había huido, había aceptado ser desprestigiado por la gente. Porque entendía que su mundo iba a ser ese ahora —. Nunca olvidarlo, ¿eh? Créeme, eso no pasará. No soy tan iluso para pensar que algún día, mis crímenes desaparecerán o algo así. Es una carga de por vida, y lo acepto. Y entiendo lo que dices. La fuerza reside en el poder, pero también en la voluntad que uno tiene por seguir adelante, ¿no? No puedo dejar que esa voluntad desaparezca ni que otros la destrocen. Entonces, se habrá acabado todo.
» Gracias por el consejo. Es muy sabio — dijo, y el agradecimiento era sincero —. Me gustaría escuchar tu historia, si estas dispuesto a contármela. He oído muchas cosas, pero querría saber tú versión de los hechos.
— Gracias, pero no tengo sed — Sabía que no estaba envenenado. Al fin y al cabo, le había visto beberlo numerosas veces. Pero no quería compartir nada con nadie y menos en un lugar como el desierto. Ahí la bebida escaseaba y el acto de dejar algo le parecía un gran favor. Además, si era lo que sospechaba, Juro no estaba acostumbrado a beber.
Akame se recostó, aparentemente bajando la guardia. Juro, tras mucho pensarlo, decidió sentarse frente a él y cerca de la hoguera, demostrando que, hasta cierto punto, se mostraba comunicativo. Aunque el frío de la arena le quemaba por dentro, se mantuvo impasible y trató de no estremecerse.
No le pasó por alto el comentario de Akame. Supo que, a sus pies, también tenía otra historia, probablemente trágica.
Por supuesto, no le reprochó ni le recriminó ningún acto. En su lugar, quiso aconsejarle. Era curioso, pero parecía que su historia verdaderamente le había despertado alguna clase de vena sensible, muy en el fondo. O quizá, Akame se veía reflejado en él, en sus inicios. Fuera lo que fuera, agradeció poder conversar con una persona que verdaderamente no le juzgaba. Bueno, ya de paso, se agradecía conversar con una persona tranquilamente. Sus preguntas habían sido insistentes, pero en ningún momento se jugaba el cuello por no contestarlas.
— Tienes razón — aunque ese "puto viejo" le sonaba de lo más inecesario. El Morikage no merecía ser desprestigiado tras su muerte. El resto de la frase que Akame dijo le fascinó. Nunca se le habría ocurrido el escudarse en sus defectos como manera de sobrevivir. Pero comprendió que hasta ahora, es lo que había hecho. Se había metido en el papel de un exiliado, había huido, había aceptado ser desprestigiado por la gente. Porque entendía que su mundo iba a ser ese ahora —. Nunca olvidarlo, ¿eh? Créeme, eso no pasará. No soy tan iluso para pensar que algún día, mis crímenes desaparecerán o algo así. Es una carga de por vida, y lo acepto. Y entiendo lo que dices. La fuerza reside en el poder, pero también en la voluntad que uno tiene por seguir adelante, ¿no? No puedo dejar que esa voluntad desaparezca ni que otros la destrocen. Entonces, se habrá acabado todo.
» Gracias por el consejo. Es muy sabio — dijo, y el agradecimiento era sincero —. Me gustaría escuchar tu historia, si estas dispuesto a contármela. He oído muchas cosas, pero querría saber tú versión de los hechos.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60