20/03/2021, 13:20
Yui sonrió y le dio un golpecito en el hombro con el puño.
—¿Quién te has creído que soy? —espetó con sorna—. ¿Una nueva Señora Feudal, petulante y con el culo gordo de plantarlo en un asiento como una maceta? No, no, y no. —Negó con la cabeza—. Esos tiempos pasaron. Soy una kunoichi, el mando más alto de Amegakure. Déjame contarte una cosa. —Yui levantó el dedo índice y señaló una gran torre. Una torre decorada en lo alto con cabezas de demonios. La Torre de la Arashikage—. No cree este nuevo rango para convertirme en una Arashikage de más rango. Fui Arashikage durante mucho tiempo, y ese puesto le corresponde a ella ahora. Protegeré esta villa la primera de todas si es que está en peligro, pero la guardia la tiene Shanise.
»Ayame. No abandoné ese sillón para sentarme en otro, tras otra mesa, rellenando otros papeles. No. La Tormenta vuelve a los orígenes del shinobi. La Tormenta viaja, y con su fuerza, cambia las cosas a favor de la aldea. Como un Señor Feudal, representa a su país entero, pero la Tormenta no se queda ahí.
»Nadie le da misiones al shinobi o kunoichi que ostente este rango. Trabajo para mi país como creo conveniente y actúo cuando es necesario. Caigo como un rayo encima de los problemas. Y la Tormenta debe ser así, porque estar parado apelotona a la kunoichi, Ayame. ¡La apelotona, me cago en la puta! ¡No, Shanise es mucho mejor para gestionar esos asuntos sesudos y para dirigir a la gente! ¡Yo soy una mujer de acción!
Suspiró.
»Enviamos a dos jōnin a investigar en Yukio hace unos meses y no hemos vuelto a tener noticias de ellos. No voy a quedarme de brazos cruzados a esperar a que ocurra de nuevo lo que pasó con Umikiba Kaido y Dragón Rojo. Así que vosotras dos vendréis conmigo. No soy muy perspicaz, pero esa información que reportaste... algo me dice que no es algo que averiguases por ti misma, Ayame. ¿Verdad? —Yui sonrió.
—¿Quién te has creído que soy? —espetó con sorna—. ¿Una nueva Señora Feudal, petulante y con el culo gordo de plantarlo en un asiento como una maceta? No, no, y no. —Negó con la cabeza—. Esos tiempos pasaron. Soy una kunoichi, el mando más alto de Amegakure. Déjame contarte una cosa. —Yui levantó el dedo índice y señaló una gran torre. Una torre decorada en lo alto con cabezas de demonios. La Torre de la Arashikage—. No cree este nuevo rango para convertirme en una Arashikage de más rango. Fui Arashikage durante mucho tiempo, y ese puesto le corresponde a ella ahora. Protegeré esta villa la primera de todas si es que está en peligro, pero la guardia la tiene Shanise.
»Ayame. No abandoné ese sillón para sentarme en otro, tras otra mesa, rellenando otros papeles. No. La Tormenta vuelve a los orígenes del shinobi. La Tormenta viaja, y con su fuerza, cambia las cosas a favor de la aldea. Como un Señor Feudal, representa a su país entero, pero la Tormenta no se queda ahí.
»Nadie le da misiones al shinobi o kunoichi que ostente este rango. Trabajo para mi país como creo conveniente y actúo cuando es necesario. Caigo como un rayo encima de los problemas. Y la Tormenta debe ser así, porque estar parado apelotona a la kunoichi, Ayame. ¡La apelotona, me cago en la puta! ¡No, Shanise es mucho mejor para gestionar esos asuntos sesudos y para dirigir a la gente! ¡Yo soy una mujer de acción!
Suspiró.
»Enviamos a dos jōnin a investigar en Yukio hace unos meses y no hemos vuelto a tener noticias de ellos. No voy a quedarme de brazos cruzados a esperar a que ocurra de nuevo lo que pasó con Umikiba Kaido y Dragón Rojo. Así que vosotras dos vendréis conmigo. No soy muy perspicaz, pero esa información que reportaste... algo me dice que no es algo que averiguases por ti misma, Ayame. ¿Verdad? —Yui sonrió.