17/09/2021, 23:32
No sé si me hubiese gustado más venir acompañada, o si sola estaba bien. Me bajé de la estación para ir a Yugakure y pasar unos días de relajación. Después del pequeño ajetreo que tuve junto a Jun, y del encuentro con aquel misterioso hombre en aquel lago, me quedaban ganas de no pensar demasiado.
Kuumi sugirió que podría ir a la Villa de las Aguas Termales, que, siempre que mis mecanismos los resistiesen, podría pasar un muy buen rato. No estaba segura de si así sería, pero ya tenía tiempo queriendo ir, así que tomé el tren mientras mi hermanastra regresaba a Kusagakure.
Ya mi Hermana Ranko me había contado sobre esa Villa. Había estado durante un festival de mascotas, o algo así, y había compartido cuarto con una bruja rompecorazones de Uzushiogakure. Esperaba no encontrármela yo, o le haría llover balas de seda.
La ciudad en sí era agradable, y habiendo llegado después de media tarde, el frío invernal iba tomando fuerza lentamente. Fui a alguna plazuela cercana para tomar aliento antes de buscar algunas termas donde quedarme. Sin embargo, no me senté. Dio un salto sobre un banco largo y comencé a moverme, a bailar suavemente. Si quería arribar a un sitio nuevo, bien podría hacerlo con estilo, ¿No?
Portaba modernos y gruesos pantalones con diseños de copos de nieve en las piernas, mas en el torso portaba a Suiken, la cual había tomado la forma de un abrigo esponjado de mangas extra anchas. Y claro, mis queridas botas negras de siempre. La tela negra de Suiken, brillante de rosa y violeta, se agitaba al viento a cada paso y giró mío. Mi bandana estaba oculta en mi vientre, debajo de Suiken.
Esperaba que la gente gustara de una pequeña demostración por parte de una muñeca.
Kuumi sugirió que podría ir a la Villa de las Aguas Termales, que, siempre que mis mecanismos los resistiesen, podría pasar un muy buen rato. No estaba segura de si así sería, pero ya tenía tiempo queriendo ir, así que tomé el tren mientras mi hermanastra regresaba a Kusagakure.
Ya mi Hermana Ranko me había contado sobre esa Villa. Había estado durante un festival de mascotas, o algo así, y había compartido cuarto con una bruja rompecorazones de Uzushiogakure. Esperaba no encontrármela yo, o le haría llover balas de seda.
La ciudad en sí era agradable, y habiendo llegado después de media tarde, el frío invernal iba tomando fuerza lentamente. Fui a alguna plazuela cercana para tomar aliento antes de buscar algunas termas donde quedarme. Sin embargo, no me senté. Dio un salto sobre un banco largo y comencé a moverme, a bailar suavemente. Si quería arribar a un sitio nuevo, bien podría hacerlo con estilo, ¿No?
Portaba modernos y gruesos pantalones con diseños de copos de nieve en las piernas, mas en el torso portaba a Suiken, la cual había tomado la forma de un abrigo esponjado de mangas extra anchas. Y claro, mis queridas botas negras de siempre. La tela negra de Suiken, brillante de rosa y violeta, se agitaba al viento a cada paso y giró mío. Mi bandana estaba oculta en mi vientre, debajo de Suiken.
Esperaba que la gente gustara de una pequeña demostración por parte de una muñeca.
Diálogo (Darkorchid)