26/10/2021, 15:28
¿Darse de leches con otros? No pude evitar soltar una risilla. Claro. Por supuesto. Yo lo diría de manera más elegante, pero en verdad era así.
—Dicho de forma más tosca, sí —comenté con una sonrisa —. El baile de mi Hermana Ranko es una belleza de ver, mas terrible si bailas con ella, jeje.
¡Oh! ¡Qué nombre tan poético! La imaginé como un precioso fénix rosado.
—¡Qué maravilla! Todo un gusto conocerla —Le regalé una reverencia más. ¡Pero qué alegría encontrarse con gente tan amable y respetuosa! —. También es un gusto conocerte, Natsu.
El peliblanco parecía haberle bajado a sus humos, pero aún así se notaba levemente altanero. Está bien, tal vez en cuanto nos conozcamos mejor deje de ser así.
—Es muy probable que me ganes, sí. Mi cuerpo no es muy resistente. Las muñecas somos muy delicadas, ¿Saben?
Con los dorsos de mis manos hacia ellos, agité mis dedos en el aire, como si espolvoreara algo. Mis blancas líneas de manufactura serían visibles en mis dedos, muñecas y antebrazos. Sonreí ante el comentario de Suzaku.
—Oh, no, señorita Fénix. Bueno… si fuese una misión supersecreta de todas maneras no podría decírselo —Reí un poco —. Bueno… vine a descubrir las aguas termales, supongo. No sé cómo me caerán a ni cuerpo, pero Kuumi, mi hermanastra, me las sugirió.
»Ustedes supongo viven cerca. ¿Vienen a divertirse también? —concluí, con gestos teatrales de mi mano.
Mi mirada estaba constantemente fija en los ojos de uno y de la otra. Quería ver si había imaginado aquellos místicos ojos rojos o si en realidad habían cambiado.
—Dicho de forma más tosca, sí —comenté con una sonrisa —. El baile de mi Hermana Ranko es una belleza de ver, mas terrible si bailas con ella, jeje.
¡Oh! ¡Qué nombre tan poético! La imaginé como un precioso fénix rosado.
—¡Qué maravilla! Todo un gusto conocerla —Le regalé una reverencia más. ¡Pero qué alegría encontrarse con gente tan amable y respetuosa! —. También es un gusto conocerte, Natsu.
El peliblanco parecía haberle bajado a sus humos, pero aún así se notaba levemente altanero. Está bien, tal vez en cuanto nos conozcamos mejor deje de ser así.
—Es muy probable que me ganes, sí. Mi cuerpo no es muy resistente. Las muñecas somos muy delicadas, ¿Saben?
Con los dorsos de mis manos hacia ellos, agité mis dedos en el aire, como si espolvoreara algo. Mis blancas líneas de manufactura serían visibles en mis dedos, muñecas y antebrazos. Sonreí ante el comentario de Suzaku.
—Oh, no, señorita Fénix. Bueno… si fuese una misión supersecreta de todas maneras no podría decírselo —Reí un poco —. Bueno… vine a descubrir las aguas termales, supongo. No sé cómo me caerán a ni cuerpo, pero Kuumi, mi hermanastra, me las sugirió.
»Ustedes supongo viven cerca. ¿Vienen a divertirse también? —concluí, con gestos teatrales de mi mano.
Mi mirada estaba constantemente fija en los ojos de uno y de la otra. Quería ver si había imaginado aquellos místicos ojos rojos o si en realidad habían cambiado.
Diálogo (Darkorchid)