26/04/2022, 17:20
Los tres cocineros habían sido derribados, tanto por patadas como por cenizas como por bolas de fuego. Sentía que estábamos más y más cerca de largarnos y buscar un buen lugar para comer. Sólo quedaba la mujer, cuya frente parecía que estallaría del enojo.
—¡Bola de imbéciles! —la mujer alzó la voz mientras hacía sellos. Oh no. —. ¡Tenían que hacerlo igual que la vez pasada! ¡Ahora no queda opción!
—¡No, espera, no vayas a...! —suplicó el cocinero más gordo, intentando levantarse.
—¡Suiton: Suishōha!
Justo antes de que la alcanzáramos, la mujer lanzó un chorro de agua desde su boca (qué insalubre), el cual pronto se elevó en una gran ola que avanzó por prácticamente todo el restaurante, apagando las llamas y llevándose a los cocineros, e intentando llevarnos a nosotros [50PV]. No sé mis compañeros, pero yo no tenía cómo contrarrestar algo así. Atraje a Suiken hacia mí justo antes de recibir aquella dolorosa descarga acuática en todo mi cuerpo, siendo arrastrada hacia el fondo del restaurante junto con los cocineros. Lo intenté, pero no pude ponerme en pie, y el dolor hizo que se me escaparan algunas lágrimas. Tendría que agradecerle a mi creadora hacerme susceptible al dolor. Aunque de cierta forma el que hubiese recibido el impacto en todo el cuerpo evitó que algo se me rompiera.
No pude alzar la mirada, pero supuse que la mujer se prepararía para efectuar un segundo ataque.
—¡Bola de imbéciles! —la mujer alzó la voz mientras hacía sellos. Oh no. —. ¡Tenían que hacerlo igual que la vez pasada! ¡Ahora no queda opción!
—¡No, espera, no vayas a...! —suplicó el cocinero más gordo, intentando levantarse.
—¡Suiton: Suishōha!
Justo antes de que la alcanzáramos, la mujer lanzó un chorro de agua desde su boca (qué insalubre), el cual pronto se elevó en una gran ola que avanzó por prácticamente todo el restaurante, apagando las llamas y llevándose a los cocineros, e intentando llevarnos a nosotros [50PV]. No sé mis compañeros, pero yo no tenía cómo contrarrestar algo así. Atraje a Suiken hacia mí justo antes de recibir aquella dolorosa descarga acuática en todo mi cuerpo, siendo arrastrada hacia el fondo del restaurante junto con los cocineros. Lo intenté, pero no pude ponerme en pie, y el dolor hizo que se me escaparan algunas lágrimas. Tendría que agradecerle a mi creadora hacerme susceptible al dolor. Aunque de cierta forma el que hubiese recibido el impacto en todo el cuerpo evitó que algo se me rompiera.
No pude alzar la mirada, pero supuse que la mujer se prepararía para efectuar un segundo ataque.
Diálogo (Darkorchid)