Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#11
¿Disculpa?

Se hizo un silencio sepulcral después de hablar Komachi. Sus ojos, entrecerrados, parecían querer derretir a Lyndis por medio de invisibles rayos. Ranko enrojeció mucho más, casi al límite de la consciencia.

Mil disculpas, Komachi-sama. La cena está... —dijo otra sirvienta, asomándose por una puerta, mas se interrumpió al sentir el silencio abrumador que dominaba la estancia.

¡Oh! ¡Maravilloso! ¡Ma-ra-vi-lloso! —exclamó con suma naturalidad —. Andando, Ran-chan, Lyn-chan. ¡Espero que comas tanto como Ran-chan!

Soltó una carcajada y el ambiente se relajó un poco. Ranko rió nerviosamente y caminó por el pasillo por el cual se había asomado ls sirvienta, mientras que Komachi le hacía un gesto con la cabeza a Lyndis para que avanzara delante de ella. Sin embargo, antes de que la peliplateada pudiera dar un paso, y apenas Ranko se hubo volteado, Komachi colocó su mano en el hombro de Lyndis y le susurró.

No vuelvas a llamarle así a mi hija en mi presencia. —su voz, así como su presencia, era absoluta.

Su mano se relajó, volvió a sonreír y le dejó ir.

Al cruzar el pasillo, Lyndis se encontraría con un comedor gigantesco y una mesa enorme llena de distintos platillos: faisán a las hierbas, chuletas de cordero, ensaladas de distintos tipos, patatas en varias presentaciones. ¡Un verdadero festín!

De un lado de la mesa había dos chicas pelirrojas sentadas: Meme, y una un poco más baja, de cabellos con el tono exacto de Komachi. Si Lyndis se fijaba en ella, la chica le devolvería la mirada, casi desafiante, y la peliplateada encontraría facciones casi idénticas a Ranko. Ambas iban ataviadas con preciosos kimonos, morado para Meme y verde para la hermana.

Ranko se sentó entre sus dos hermanas, mientras que una sirvienta le indicaba a Lyndis que se sentara frente a Ranko, al lado de una silla vacía cerca de la cabeza, la cual estaba vacía también. Komachi no se adelantaría, sino que esperaría a que Lyndis hubiese pasado y tomado asiento.
Pensamientos (Plum) Diálogos (PaleVioletRed)


  • Ranko


  • Meme

  • Suzume

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Mensajes en este tema
RE: El respiro antes de zambullirse - por Sagiso Ranko - 17/05/2022, 21:55


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