Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#12
El incómodo silencio ahogó la estancia, y por suerte una sirvienta salvó la situación avisando sobre la comida. Claramente, Komachi evadió tanto una explicación como el mantener ese ambiente.

Oh, si, me gusta mucho la carne, la verdad — respondió sin segundas, con total sinceridad, con los ojos abiertos, ligeramente y sonriente.

Ranko se adelantó con la sirvienta, y poco después Lyndis se levantaría para seguirlas, pero la madre de Ranko la detuvo por un momento cuando ambas prácticamente recién habían abandonado la estancia tomándola de un hombro.

No vuelvas a llamarle así a mi hija en mi presencia. respondió con firmenza y poderío.

Lyndis alzó ligeramente la cabeza, mirándola de reojo. ¿Quería intimidarla? ¿No había pasado a lo mejor su prueba? ¿Tal vez era por venir de una familia humilde? A la mayoría de los ricachones se les subía a la cabeza su estatus social y trataba al resto como despojos desechables. ¿Y si además supiera que ni siquiera era humana del todo? ¿Cómo respondería a Komachi ante ese secreto? Sacó pecho, coraje, y su descaro natural.

Comprendo, ¿pero tu hija puede seguir llamándome mami? — arqueó una ceja, a la vez que el lateral de su boca con picardía, para continuar hacia delante fuera cual fuera su respuesta.

Finalmente, alcanzaría el gran y lujoso comedor, en el cual tanto una gran variedad de colores sobre la comida como de olores provenientes de esta adornaban la mesa junto a los conjuntos florales que había sobre la mesa. Una sirvienta estaba a la espera de que alguien tomara la silla que mantenía sujeta con sus dos manos en la parte superior de su respaldo, la cual estaba frente a Ranko. Caminaría hasta esta, y tomaría asiento agradeciendo posteriormente a la sirvienta, tanto con unas pocas palabras como arqueando su cabeza hacia delante ligeramente.
¡Gracias a Ranko por el avatar!
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RE: El respiro antes de zambullirse - por Zhaoren Lyndis - 18/05/2022, 13:48


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