21/05/2022, 17:17
Arata vertió el contenido del balde, y la kunoichi en vez de dejar que eso siguiese su curso, prefirió propinarle un poco de vigilancia. Por lo que pudiese pasar, pues nunca se sabía. Por suerte o por desgracia, no vería lo que sucedió entonces en la sala del fondo, donde el chico trataba de limpiar el contenedor para eliminar por completo ese asqueroso y nauseabundo olor. Si, todo ese estropicio de jabón saliendo a borbotones del lavabo fue sin duda dantesco, una cosa que jamás hubiese esperado. Pero por otro lado, le daría tiempo a limpiarlo, pues la chica mantenía su atención en el grifo, con la nariz aún tapada.
Tras unos intensos segundos, o minutos, el chico habría podido solucionar el embrollo, eliminando por completo el rastro de jabón a base de mopear todo lo que la marioneta encontraba a su paso. Casi parecía una centrifugadora con paños, que hacía brillar todo por donde pasaba. Poco a poco terminaría con la sala, con o sin ayuda de la kunoichi, pues tampoco había demasiado trabajo en ésta. Lo fastidioso ya lo habían hecho, librarse de esa asquerosa sangre.
—A ésta sala no le queda mucho, señorita Moguko.
En realidad, solo faltaba por dejar los útiles de cirugía en el lavabo, y fregar el suelo. No más que eso, pues la marioneta y su marionetista habían dado un mopeado a fondo con desinfectante, con tal de eliminar la espuma y la sangre. En cuanto estuviesen los útiles de operación recogidos, el chico nuevamente inquiriría a la kunoichi que saliese, para darle el último repaso al suelo con el títere.
Otra habitación menos.
—Ahora tocan un par de salas con barro si mal no recuerdo.
Estás tendrían algo más de suciedad, y seguramente tendrían que cambiar ya el cubo de agua, así como tendrían que hacerlo unas cuantas veces por culpa del fango. Pero bueno, por suerte todas las salas parecían tener un lavabo al fondo, por lo que no tendrían que dar vueltas muy largas para cambiar el agua. El chico cerraría la sala del fondo a la derecha: La que recién terminaron. Tras ello, pondría rumbo a la siguiente, y abriría la puerta.
Ésta sala de operaciones tenía la misma configuración que las otras, salvo que apenas había sangre. En lugar de sangre, la mayor parte de la sala estaba recubierta de barro, ramitas y alguna que otra hoja. A saber qué clase de operación tuvieron que hacer allí...
Tras unos intensos segundos, o minutos, el chico habría podido solucionar el embrollo, eliminando por completo el rastro de jabón a base de mopear todo lo que la marioneta encontraba a su paso. Casi parecía una centrifugadora con paños, que hacía brillar todo por donde pasaba. Poco a poco terminaría con la sala, con o sin ayuda de la kunoichi, pues tampoco había demasiado trabajo en ésta. Lo fastidioso ya lo habían hecho, librarse de esa asquerosa sangre.
—A ésta sala no le queda mucho, señorita Moguko.
En realidad, solo faltaba por dejar los útiles de cirugía en el lavabo, y fregar el suelo. No más que eso, pues la marioneta y su marionetista habían dado un mopeado a fondo con desinfectante, con tal de eliminar la espuma y la sangre. En cuanto estuviesen los útiles de operación recogidos, el chico nuevamente inquiriría a la kunoichi que saliese, para darle el último repaso al suelo con el títere.
Otra habitación menos.
—Ahora tocan un par de salas con barro si mal no recuerdo.
Estás tendrían algo más de suciedad, y seguramente tendrían que cambiar ya el cubo de agua, así como tendrían que hacerlo unas cuantas veces por culpa del fango. Pero bueno, por suerte todas las salas parecían tener un lavabo al fondo, por lo que no tendrían que dar vueltas muy largas para cambiar el agua. El chico cerraría la sala del fondo a la derecha: La que recién terminaron. Tras ello, pondría rumbo a la siguiente, y abriría la puerta.
Ésta sala de operaciones tenía la misma configuración que las otras, salvo que apenas había sangre. En lugar de sangre, la mayor parte de la sala estaba recubierta de barro, ramitas y alguna que otra hoja. A saber qué clase de operación tuvieron que hacer allí...