28/05/2022, 21:58
(Última modificación: 28/05/2022, 21:58 por Senju Hayato.)
Una vez terminada la sala, y todos fuera, el chico cerraría la sala. Todo estaba limpio e higienizado, ahora estando sellada evitarían intromisión o suciedad no deseada. Tan solo quedaban dos cosas por hacer, y la chica se dispuso a contactar con el tipo bajo de recepción. El marionetista afirmó con un gesto rotundo de cabeza.
—Bien, entre tanto yo guardaré el material. —Confirmó.
El titiritero se dispondría a agarrar todo el material, con ayuda de momo. Tras ello lo llevarían a la sala de limpieza, donde terminarían ordenando el material en su sitio, para que quedase tal y como lo habían encontrado al inicio. Al acabar, quitaría los guantes de su marioneta, y se libraría del agua sucia tarándola por el desagüe del lavabo del cuarto de limpieza. Al acabar, esperaría al regreso de su compañera, revisando que Momo estaba en condiciones de ser guardada, y enrollándola en su medio de transporte.
Moguko podría encontrar al hombre ajustando algunos papeles, e informatizando datos. Al menos eso parecía. Para cuando la kunoichi se acercase lo suficiente, el hombre desviaría su mirada por encima del mostrador, buscando con sus orbes a la genin.
—¿Han acabado ya con la tarea? ¡Que rápidos!.
El hombre casi daba por confirmada la interacción, incluso se dispuso a levantarse de su silla y se acercó a la kunoichi. Parecía dispuesto a echarle un ojo al asunto, quizás para comprobar el material de limpieza, o el orden que le habían dado al cuarto del mismo. Fuese como fuese, cuando éste les diese el visto bueno, habrían terminado su jornada laboral. Al menos por el momento.
—Bien, entre tanto yo guardaré el material. —Confirmó.
El titiritero se dispondría a agarrar todo el material, con ayuda de momo. Tras ello lo llevarían a la sala de limpieza, donde terminarían ordenando el material en su sitio, para que quedase tal y como lo habían encontrado al inicio. Al acabar, quitaría los guantes de su marioneta, y se libraría del agua sucia tarándola por el desagüe del lavabo del cuarto de limpieza. Al acabar, esperaría al regreso de su compañera, revisando que Momo estaba en condiciones de ser guardada, y enrollándola en su medio de transporte.
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Moguko podría encontrar al hombre ajustando algunos papeles, e informatizando datos. Al menos eso parecía. Para cuando la kunoichi se acercase lo suficiente, el hombre desviaría su mirada por encima del mostrador, buscando con sus orbes a la genin.
—¿Han acabado ya con la tarea? ¡Que rápidos!.
El hombre casi daba por confirmada la interacción, incluso se dispuso a levantarse de su silla y se acercó a la kunoichi. Parecía dispuesto a echarle un ojo al asunto, quizás para comprobar el material de limpieza, o el orden que le habían dado al cuarto del mismo. Fuese como fuese, cuando éste les diese el visto bueno, habrían terminado su jornada laboral. Al menos por el momento.