15/02/2016, 00:31
(Última modificación: 15/02/2016, 00:52 por Umikiba Kaido.)
El hombre intercaló su mirada con displicencia entre los dos jóvenes presentes. Aunque ambos estuvieran en el mismo plano, era imposible no percibir la dicotomía existente entre los dos: pues las diferencias eran palpables hasta para el ojo menos experimentado. Porque en el extremo izquierdo donde se encontraba el tiburón yacía la impaciencia y la bravuconería, mientras que a su lado, prevalecía la calma y el raciocinio.
Tenrai supo entonces que había tomado la decisión correcta a la hora de desviar su atención hacia Datsue, quien aprovechó el silencio del gyojin para compartir sus dubitativas. Preguntó primero por la aldea, luego inquirió en la posibilidad de que su ser querido hubiese muerto allí, en el mismo lugar en donde se encontraban los tres.
Kaido enarcó una ceja y sintió una enervante curiosidad que le obligó a quedarse tranquilo. ¿Era esa una posibilidad?.
«Joder, como resulte ser cierto...»
—Ahora mismo no pertenezco a ninguna, muchacho. Y como es algo del pasado, me temo que no tiene caso desvelarlo ahora. Confórmate con que has dado en el clavo respecto a la muerte de mi hijo, pues en efecto; él ha fallecido en alguna zona de este gran bosque —miró soslayo a su alrededor y sintió algo de nostalgia—. o eso creemos. De él solo encontramos esta misma bandana.
El tiburón sintió escalofríos.
—¿Se lo ha tragado la tierra, eso es lo que estás diciendo?
—No lo sé. Pero era joven, tenía vuestra edad. Desde entonces me dedico a patrullar la zona, creo que se lo debo.
Tenrai supo entonces que había tomado la decisión correcta a la hora de desviar su atención hacia Datsue, quien aprovechó el silencio del gyojin para compartir sus dubitativas. Preguntó primero por la aldea, luego inquirió en la posibilidad de que su ser querido hubiese muerto allí, en el mismo lugar en donde se encontraban los tres.
Kaido enarcó una ceja y sintió una enervante curiosidad que le obligó a quedarse tranquilo. ¿Era esa una posibilidad?.
«Joder, como resulte ser cierto...»
—Ahora mismo no pertenezco a ninguna, muchacho. Y como es algo del pasado, me temo que no tiene caso desvelarlo ahora. Confórmate con que has dado en el clavo respecto a la muerte de mi hijo, pues en efecto; él ha fallecido en alguna zona de este gran bosque —miró soslayo a su alrededor y sintió algo de nostalgia—. o eso creemos. De él solo encontramos esta misma bandana.
El tiburón sintió escalofríos.
—¿Se lo ha tragado la tierra, eso es lo que estás diciendo?
—No lo sé. Pero era joven, tenía vuestra edad. Desde entonces me dedico a patrullar la zona, creo que se lo debo.
