11/10/2022, 00:21
Su compañera apenas demoró. No era siquiera la hora de la citación, y ya había llegado. Al igual que a él, la puntualidad parecía tenerle una buena importancia a su compañera. Vestía como de costumbre con tonos blancos, y se veía completamente preparada para la misión que se les venía encima. Apenas llegó, saludó al titiritero.
—Buenos días, señorita Moguko. —Respondió a su compañera junto con una leve reverencia. —El placer es mío he de decir.
»¿Está preparada para la misión que tenemos? Luce un tanto singular, ¿no cree?.
Entre tanto, el chico comenzaría a caminar hacia el exterior de la villa. El camino era relativamente largo, así que cuanto antes se pusieran en marcha, antes podrían descansar de esa caminata. El esfuerzo físico no era de sus emociones favoritas a decir verdad.
—Buenos días, señorita Moguko. —Respondió a su compañera junto con una leve reverencia. —El placer es mío he de decir.
»¿Está preparada para la misión que tenemos? Luce un tanto singular, ¿no cree?.
Entre tanto, el chico comenzaría a caminar hacia el exterior de la villa. El camino era relativamente largo, así que cuanto antes se pusieran en marcha, antes podrían descansar de esa caminata. El esfuerzo físico no era de sus emociones favoritas a decir verdad.