12/10/2022, 01:36
El día marchaba como cualquier otro para la Yuki, afuera llovía como era costumbre y de momento no tenía misiones asignadas que tuviese presente, por lo que pasaría un tiempo ayudando a su padre para luego ir a su habitación y pasar el resto del día leyendo algún texto poco relevante para distraerse.
En ese momento la kunoichi estaba en el piso inferior de la casa, recogiendo algunos objetos,y herramientas para llevarlos al salón de armas donde deberían reposar. Ese día la armería de su padre estaría cerrada por lo que en el exterior las personas verían el tradicional cartel de “cerrado”; sin embargo la puerta de entrada siempre estaba allí para cualquier visita que pudiese tener la familia.
Mientras Sayori cargaba su kodachi hacia el salón donde la dejaría colgada, no pudo olvidar recordar el encuentro que tuvo con Moguko y el hecho de que ni siquiera tuvo la oportunidad de utilizar su espada en combate pues fueron interrumpidas por unos shinobis no muy amistosos. Tampoco pudo evitar recordar las palabras de la médica refiriéndose a un nuevo encuentro en los próximos días.
En ese momento la kunoichi estaba en el piso inferior de la casa, recogiendo algunos objetos,y herramientas para llevarlos al salón de armas donde deberían reposar. Ese día la armería de su padre estaría cerrada por lo que en el exterior las personas verían el tradicional cartel de “cerrado”; sin embargo la puerta de entrada siempre estaba allí para cualquier visita que pudiese tener la familia.
Mientras Sayori cargaba su kodachi hacia el salón donde la dejaría colgada, no pudo olvidar recordar el encuentro que tuvo con Moguko y el hecho de que ni siquiera tuvo la oportunidad de utilizar su espada en combate pues fueron interrumpidas por unos shinobis no muy amistosos. Tampoco pudo evitar recordar las palabras de la médica refiriéndose a un nuevo encuentro en los próximos días.
«Pienso» l Hablo l Narro